"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

martes, 26 de enero de 2016

Premio Literario Univ. de Córdoba

Compartir una vez más con vosotros otra pequeña alegría literaria, que además me llega en una fecha señalada y triste para mi, casualidades. El relato titulado Tres mil seiscientos libros al día que presenté al IX Certamen Internacional Sobre Vida Universitaria de Córdoba, ha recibido el tercer premio, que lleva una pequeña dotación económica y la publicación de dicho relato junto a los otros premiados en un volumen por UCOPRESS.
Aquí dejo el fallo del Certamen Internacional: http://www.uco.es/servicios/biblioteca/certamen/

Gracias a todos. Nos vemos en el camino...

sábado, 23 de enero de 2016

Algún día

Ella no buscaba nada, pero él se lo dio todo. Ella con el terror en las pupilas a entregarse. Él con el pánico a que no lo hiciera. Así se amontonaron los encuentros. Pero el invierno fue sacudiendo sus estambres y las horas se fueron llenando de ausencias. Demasiados besos pendientes. Demasiadas noches de lluvia sin llamarse.
No quiso rendirse; intentaría enamorarla cada vez, como si fuese la primera. Borrarle de un zarpazo las dudas y posarle versos en la lengua. Puede que ella comprendiese que los amores cobardes siempre se quedan en simples comienzos; que irrumpiera con la fuerza de una tormenta y le buscara en todos los andenes y gritara su nombre, como un trueno, en cada calle hasta encontrarle. O puede que no; que ya nunca recorriera los mismos lugares donde él se sentaba a soñarla. Ni escuchara su voz diciéndole que la quería demasiado como para dejarla ir.
Hace tanto de aquello... Y todavía él la ama en otras bocas, muerde su cuello en otros cuerpos, en otros inviernos, diferentes, llenos de espinas.

Algún día me gustaría verlos, paseando a lo lejos, entrando en el metro o comprando un helado al filo de la primavera. Pensar que se arrollaron el alma, que se quisieron a quemarropa y sin mirar atrás, que no llegaron tarde a sus vidas.

Al fin y cabo no era tan complicado como pensaban, dependía de ellos, nada más, nada más... 

(Texto de Suso imagen de google)

lunes, 11 de enero de 2016

Los mejores comienzos

Me levanté temprano. 
Amanece y la lluvia sigue acribillando las macetas del balcón.
Creo que es lunes; y por fin no tengo fiebre.
Observo las luces amarillentas, como constelaciones, y el vaho en los cristales. Los árboles, oxidados de alquitrán, que malviven azotados en los remolinos de aire. Los pájaros, mojados, perdidos entre las ramas inquietas.
Y pienso que hoy no tengo ropa para disfrazarme; no me queda más remedio que ser así, con mis manías y desvelos, y estamparme contra el vértigo de este invierno que salta entre los tejados sin miedo a precipitarse.

Tú descansarás en la cálida calma de tu refugio marino, hecha un ovillo, durmiendo con la paz de un océano, a salvo de esta cordillera de cemento y la catarata de faros y sirenas que cortan el silencio.

De repente ha comenzado otro año, a traición, y me he sorprendido vestido de arena bajando por el tobogán metálico en la plazuela de San José, en un paisaje lejano. Aquél niño que tan solo tenía una vieja bicicleta roja, y un par de cicatrices en las rodillas, viene a despertarme. Me grita desde el reflejo del espejo; y tiene razón, me doy cuenta que hacía tiempo que no me soñaba...
Y la vieja casa de mi infancia se llena de futuros, y el sol baña el patio justo por detrás del olivo y el limonero.

Vienen tiempos difíciles, niña. Ya no volveré a la tóxica oficina, ya no. El calendario se llenará de incertidumbres y nos recordarán que fracasamos en nuestros intentos: se equivocan, estos pobres idiotas vacíos de vida, se equivocan; porque nos queda mucho por hacer, mi pequeña habitante, y muchos besos que darte.

Me levanté temprano y el planeta seguía girando. Resistiremos, una vez más.
Crece tranquila, mi niña; porque detrás de los peores finales están siempre los mejores comienzos.
 
(Texto de Suso imagen de google)