"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El momento preciso de la primavera (futuro habitante)

Niña, son tus ojos, hoy, como una luz suave de tarde, y me golpean con su brillo, y me miran con dulzura. Y es que en ti habita un latido que crece como un poema; una página en blanco, en forma de carne, palpitando a un ritmo descontrolado. Lo consigues: hace que me entren ganas de acariciar la vida; de escribir versos de amor, desnudo, como un loco que se arranca del cuerpo los inviernos para bañarse sin pudor en playas soleadas. Y gritar en las plazas también, y esperarte con los brazos abiertos para enseñarte este mundo que gira, nuestro mundo, al que vendrás a alumbrar con tu sonrisa. 
Ya no valen de nada; los planes no valen de nada. Ni colocar la ropa, ni colgar cuadros, ni ordenar la librería… porque vendrás a gobernar los pasillos y abrir y cerrar las puertas a tu antojo. Y a pelarte las rodillas gateando por las alfombras. Y un lápiz brotará en tus dedos, para que pintes caminos por las paredes o salpiques una constelación en el techo de la habitación. Y estaré como un pirata que desentierra un tesoro y bebe con calma sobre la fina arena, porque el amor real no tiene cercas, ni alambradas, ni cerraduras… explota libre; hasta un ciego lo vería. 
El amor sacude el planeta y limpia el polvo de sus rincones y convierte lo común en mágico. Ya no importan las consecuencias de sentir, voy a sentir sin más, como un globo surcando los aires hasta las tripas de las nubes: sin horarios, sin rumbo fijo, sin señales. Así te espero, creyendo que lo importante se convierte en certeza, con el vértigo de la madurez que regresará a mi infancia para jugar contigo. 
Yo solo intentaba hablar de amor, de una felicidad en miniatura, a ti, que aguardas el momento preciso de la primavera, en tu lecho de algas y hojas.

(Texto de Suso, magnifica fotografía de Adam Opris)