"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

domingo, 2 de agosto de 2015

Quise decirte...

Te vi alejarte por la acera empinada y quise decirte que te quedaras... pero ya no pude. Debí arrojarte las palabras, aunque fuese a traición y por la espalda, como quien lanza una piedra y la hace rebotar contra el agua. Doblaste la esquina, y la calle, que antes tenía sentido con tu cuerpo, se convirtió de nuevo en una simple calle: vacía, moribunda, insignificante. De todas las calles posibles tuvo que ser esa, por la que paso casi todos los días y que desde hoy será maldita, irrespirable, despiadada conmigo cada vez que pase y me ensarte el recuerdo de tus ojos contra el pecho.

Quise decirte que te quedaras... pero ya no pude. Y volví a estamparme contra la soledad, contra el muro del verano con el corazón lleno de arena. Y me dieron ganas de vengarme de esta ciudad, de secuestrar y robarles la noche al resto de amantes, furioso porque no pude borrarte el carmín a mordiscos. La vida se me antoja injusta. Cambiaste de rumbo como quien se cambia el vestido y mi porvenir quedó malherido sabiéndote en otros brazos.


A veces pienso que tu cintura era la respuesta a todas mis preguntas, y que ya no estás. Pero quiero pensar que nos quedan cientos de días, y me vale con uno, para coincidir en la misma calle y decirte que te quedes; ahora sí. Mientras tanto creo -tal vez me mienta- que algún lunes por la mañana, en la rutina de tu trabajo, fugazmente, te acordarás de mi.

(Texto de Suso imagen de google)