"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

martes, 10 de febrero de 2015

La amarga victoria de los infieles

Invierno
un temporal de agua y hielo golpea las ventanas.
Invierno en todos los rincones de la ciudad...
menos en tu boca; allí siempre tiemblo.
Tiemblo por no saber frenar el orgasmo de tu lengua
y tú siempre me apuñalas en el mismo sitio -por eso resisto-
aunque este agujero de carne viva no deje de ensanchar y sangrar.
Soy adicto a tu desnudo; un enfermo, un viajero infatigable de tus curvas...
porque siento pánico del espejo cuando te vas,
cuando la soledad me acorrala contra un remolino de sábanas sordomudas.

El amor es la plenitud del ser humano
pero lo nuestro no es amor -ya lo sabes-
solo es un habitar obsesivo de paladares y pieles imperfectas...
bueno... al menos por tu parte, porque igual yo... te quiera un poco,
-aunque te mienta y lo niegue con la misma vida-
debo quererte porque te veo cruzando cualquier puerta,
sobre mi mesa, en los árboles del parque, en la luz metálica de los semáforos,
en los telediarios nocturnos, colgando tus medias en mi tendedero...

Siempre te sueño despierto.
Y cuando te vistes, y me dejas, tu presencia se convierte en recuerdo
en un puto icono desconectado de whatsapp
y en mi habitación se abren brechas, como cicatrices, en las paredes;
el aire se contamina
y parece un suburbio, un extrarradio mal iluminado
un desguace de chatarra, escombros y órganos vitales en desuso...

Siempre vuelves con él. Sonreirá ingenuo,
con la felicidad de todos los hombres del mundo, al verte llegar. 
Y yo, mientras, todavía relamo la victoria de tenerte...
tenerte... ¿tenerte?...

(Texto de Suso, imagen de google)