"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

domingo, 25 de enero de 2015

Regreso al futuro

Marcaba el DeLorean el año 2015 dispuesto a viajar al futuro y, entre rayos, la pantalla del viejo cine del barrio se llenaba de coches que volaban y de niños en aeropatín. Al salir a la calle nos preguntábamos como estaríamos en aquél futuro que imaginó para nosotros Robert Zemeckis, y las avenidas se bañaban de neones y hologramas. 
Un porvenir de utopías y promesas se enredaba en tu pelo como luz de aurora; eramos apenas unos niños que ya sabían besarse en el brillo inocente de una mirada.
Entre cartas de papel y el oleaje de nervios, por pasar la semana esperando la llegada del cartero, fuimos ensayando la vida: llegaron pañuelos palestinos anudados al cuello; madrugadas de conversación desde una cabina; un temblor de cimientos sacudiéndose, en nuestro primer encajar de bocas, en un portal sin iluminar.

Y llegó el 2015 pero no estaba el DeLorean, ni tampoco Marty y Doc; tan solo el tambor de la tormenta, la cola de los desempleados, casas que engullen los bancos, el terror de disparos salpicando de sangre personajes de viñetas. El futuro no ha llegado, al menos, no el que esperábamos, reconozco que no cumplí todo lo acordado y que en los mapas se borraron los bosques y las llanuras de doradas espigas. 
A veces creo volver al pasado y un rumor de cataratas me sube por la espalda al verte bajar la cuesta con tu falda colegial, y una lumbre de recuerdos te busca entre señales de humo.
Repaso lo vivido, ante el reflejo del espejo, con el grito sordo de los cansados. Camino a la oficia doy un rodeo hacía donde estaba aquél cine -hoy es un restaurante asiático- y allí pienso que estarás haciendo ahora, cómo será tu futuro; tal vez volvamos a cruzarnos viajando en el tiempo... pero siempre hacia el pasado.

(Texto de Suso imagen de google)