"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

miércoles, 19 de marzo de 2014

Padre (te vas)

Padre: 

En estos días se mezcla el cálido sol de la mañana con los restos del naufragio de las noches de invierno. Todavía sobrevive la escarcha perlada sobre el alféizar de la ventana; a ratos, el mundo parece un espejismo en mitad del desierto.

Me duele Venezuela y las imágenes que dispara el televisor; mientras en el este de Europa otra guerra permanece agazapada, escondida entre las calles, esperando su oportunidad para saltar con los colmillos afilados y amontonar cuerpos sobre el asfalto.

Dicen que vamos saliendo de la crisis, pero el metro es un cementerio de almas esparcidas, un nudo de coloridas libélulas que no pueden volar; camino de casa... nadie sonríe. 
Siguen cruzando el estrecho cientos de personas, se esconden en los montes, hambrientas y enfermas, soñando un futuro mejor. Pero este país ya no es el de las oportunidades, parece una montaña de escombros o un desguace en el que se venden almas oxidadas a precio de saldo.

Y lo peor es que todo empieza a parecernos normal.

Por suerte la vida golpea en las ventanas, y llueve. Y también nos trae alegrías repentinas, sin decirnos nada, como ese libro callado y distraído que dejaste a medio leer en la estantería.
Llegan nuevos habitantes, charlamos con amigos y una fecha en rojo palpita en el calendario. Si, ella y yo nos seguimos queriendo como antes, como siempre, como sólo sabemos querernos, por dentro y por fuera a partes iguales.

Recuerdo aquellos días lejanos como una película grabada en super 8: pasa tu rostro ante la cámara, con la sonrisa ancha bajo la negra barba. Ahora pateas un balón de goma que cae entre los juncos erguidos y dorados del río. Yo camino detrás de ti, con torpes pasos, como el animal recién nacido que descubre las nuevas constelaciones ante sus ojos, intentando absorber todo lo que me enseñas. También está el viejo Seat, y mamá organizando la comida. Te veo como Hércules, hijo de Zeus, capaz de mover el planeta con tu enorme fuerza, con el pelo suelto entregado a las manos de la brisa veraniega.

Después pasan los años, desnudos y crueles, y de un terrible zarpazo te observo sereno, vestido de canas el cabello, pero joven aún para yacer dormido y embarcar rumbo a otros mundos.

Tal vez hoy se celebre el día del padre. Puede que incluso el del hombre primigenio. Pero simplemente es un día más, un día como tantos otros, en el que te echaba de menos…

Texto de Suso imagen de google