"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

martes, 27 de mayo de 2014

Kamikaze


El verano fue el culpable.

Un agosto de piernas ceñidas contra las caderas y varios botones mudos... desabrochados.
Treinta y una noches de naufragio de ombligos y manos, 
un cuerpo desnudo bañado de lunares y vacío de respuestas.
En tu espalda no nacía el horizonte. 
Y el futuro se cansó de nosotros y se fue tiñendo de quizás.

Y un confuso impulso de habitar otro paisajes desconchó la magia veraniega 
llenándola de tapias, portazos y agujeros sin luceros. 
Las historias que terminan siempre me dejan el alma rota demasiado tarde. 
Después de perder los mapas me estrellé en decenas de bocas desconocidas, 
como si la saliva de las lenguas pudiese cicatrizar el corazón. 
Al final tu nombre me subió por la garganta, flotando, llenando mi paladar de letras, 
las que nunca te dije: t  e  q  u  i  e  r  o

Te amé cuando ya no debía. 
Y quise lanzarte mis sentimientos a pedradas contra los cristales, 
estamparme como un kamikaze contra tu colchón y meterme en ti hasta los huesos 
(como tú ahora te habías metido en mis sienes tumbando todos mis recuerdos 
a puñetazos en las mandíbulas). 
Llenarte la calle de pavesas como las de las hogueras de San Juan, 
trazar un camino de pasos entre las dunas mirando en la misma dirección y siempre al mar.
Pero ya no olía a salitre, ni se veía la playa entre los dedos enlazados.

Pasados los años no sabría explicar que tu presencia vaya aún por delante de mis palabras.
El invierno pudre las aceras al otro lado de las cortinas, y aquí dentro al calor del hogar, 
tu ausencia se agiganta y rebota contra las paredes; me llueves, 
y maldigo a las mujeres que deseo una hora, mientras todas mis horas te desean a ti.

(Texto de Suso)

7 comentarios:

  1. Hermoso relato, y como admiradora que soy de tus letras, se que con ellas, lo puedes conseguir todo…o casi todo, y como lo cortés, no quita lo valiente, hoy, me has emocionado.
    A veces pretendemos manejar la parte racional como si fuera la luz en las tinieblas, y no nos damos cuenta, que nos ponemos racionales porque atender a las emociones es algo mucho más invasivo. fuerte y complicado, y ser fuerte no significa volverse insensible, frío, eso es volverse cobarde.
    Como decía García Márquez, “Dile que si, aunque te estés muriendo de miedo, porque de todos modos, te vas a arrepentir toda la vida, si le contestas que no”.
    En fin, reconozco que hoy leyéndote, me he visto como un sauce llorón..
    No esperaba menos de ti, por supuesto como escritor…soy tu fan, número uno, lo sabes.
    Ese final, es apoteósico.

    Besos Suso.

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    1. Gracias Lore tus palabras me llegan realmente. Te agradezco la compañía constante incluso cuando no estoy. Un beso enorme hacia tu Norte.

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  2. Un gusto haber descubierto tu espacio.
    Cariños.
    Bello relato.

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    1. Pues un placer Adriana, puedes pasar y revolver los cajones. Un abrazo

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  3. ¿Cuántas veces más despreciaremos lo que de verdad amamos?
    Somos legión los que nos enamoramos después de la batalla y ya no podemos deshacernos de ese amor en la vida.Debe de ser la retorcida condición humana.
    Excelente texto, me llegó y me habló de algún momento de mi pasado,esa es la grandeza de la literatura.

    Un abrazo.

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    1. Así es la literatura amigo, hacerla nuestra. No hay mayor orgullo que provocar eso en alguien que lo lee. Me alegro si te trajo un zarpazo del pasado aunque sea nostálgico seguro fue bello. Un abrazo.

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  4. Tremendo Suso!! Hacía tiempo que no te saboreaba!!! Un besote!!!

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Gracias por dejar tu huella en este horizonte.
Pasa, pasa... no te quedes inmóvil al borde del camino...