"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

domingo, 19 de mayo de 2013

Mentirle al calendario y al reloj...


Tu y yo somos otros... Y maldigo el tiempo que nos cogió a traición y nos sacudió como un péndulo. Allí vuelvo, pero sólo quedan calles viejas y desiertas, bajo los latigazos de un sol mudo que golpea vertical sobre las espaldas de los ancianos cansados, que observan el abrazo de la vejez, a la sombra de las esquinas. Las verdes huertas son pastos amarillentos y la ajada carretera que tantas veces nos trajo por el camino de regreso, parece una serpiente muerta estirada entre trigales secos y encinas dispersas.

Pero fue allí donde, una vez, el amor encañonó el alma, y agosto se convirtió en un cielo cobalto y abierto en alta mar, en una marea que besa las orillas de un verano adolescente. Nos quisimos a quemarropa. Ni más ni menos. Y mientras observo tu desvencijada puerta, el corazón resiste al eclipse de tu recuerdo, niña, te metes en mi hasta despellejarme cada detalle difuso que creí olvidado. Consigues que te nombre, en los mismos lugares en que te amé.

Pero ya te decía... que hemos cambiado... La plaza parece más pequeña y las cuestas empinadas, curiosamente, son más llanas. Ni la luna está tan cerca como para rozar las antenas metálicas de los tejados ocres. Será que los ojos son otros, ya perdieron el esmalte de los sueños de juventud. Todo es distinto... pero no todo está escrito...
Tal vez deberíamos buscarnos de nuevo en todas las ventanas abiertas. Subir a la azotea y salvar este mundo, enterrados entre las piernas el uno del otro … y mentirle al calendario y al reloj...

(Texto de Suso imagen de google)