"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

domingo, 17 de marzo de 2013

Y si la vida...(fue/es/será)


Es domingo y el cielo de marzo, cargado de lluvia, se rinde y nos da una tregua. Entre sus jirones de nubes se abre un pedazo azul cobalto recordándome el camino de regreso. El pueblo huele a tierra mojada, a cal, a verdes huertas y a café de puchero, mientras gruñen los perros callejeros al fondo de la cañada. Lejos queda en el tiempo la sombra del niño que fui. Y me cruzan por la mente todos los recuerdos, como una triste bandada de aves perdidas. Allí está padre de nuevo, sentado en el umbral de la vieja casa, con una sonrisa ancha emergiendo entre su barba, mientras lee el periódico deportivo. Y la abuela viene de la compra, con los ojos pequeñitos, escondiéndolos de las agujas del sol de agosto.

Fue otro tiempo. Los cuerpos han cambiado y los pequeños envejecieron perdiendo la brújula y el rumbo a el país de Nunca Jamás. Muchos emigraron a las grandes ciudades, buscando un sueño, en medio de la corriente traicionera de un porvenir que empuja los barcos contra las rocas. Yo soy de aquí, aunque ya no me acuerde. En verdad me siento de todos los lugares donde compartimos la revolución, los besos en un portal mal iluminado, las plazas abarrotadas, las utopías y las letras. Me sigue doliendo Tinduf y el eco del desierto, al igual que Palestina ardiendo en las aceras. Me emociona Santiago, Buenos Aires, Managua, Aguas Calientes y todas las ciudades que no visitamos y donde nos enamoramos igualmente. Hoy se me abren, en vena, todas las experiencias que me hicieron hombre. Sucede que a veces, también lloro. Y me siguen emocionando los versos de Neruda y los negativos sin revelar.
En definitiva, el pasado se disolvió y dejó su huella profunda en la carne viva. Pero el futuro nace en nuestro aliento. Y allí estás tú. Y todos los que ofrecen su amor sano y verdadero relumbrando en las pupilas, sin miedo a esconderse, haciendo los días inciertos mucho más agradables.

La vida es caprichosa y gira el Norte en cada esquina. Mañana volveré a la rutina, me arrancarás de tus labios, mientras alejas tus pasos camino del trabajo, no sin antes, volver a girarte y dibujar en tu boca un “te quiero” mudo. Entonces, en mi sonreirán todos los hombres del mundo. Tan solo soy un habitante más. Emocionado de nuevo al recordar que sigo vivo. Y es que hay veces que se me olvida que “Hoy es siempre todavía”.

Texto de Suso imagen de google