"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

domingo, 3 de noviembre de 2013

Instantánea de travesía de otoño

Los días van pasando. Con tu presencia todo se hace más fácil. Los días desnudos y febriles de noviembre nos traen otro manojo de malas noticias, que como caídas a plomo de las ramas junto a las hojas muertas, se esparcen por las aceras y se pegan a la humedad de la escarcha: lloran las madres de las víctimas del terrorismo indignadas; una nueva marea de estudiantes choca contra las costas en protesta de la educación, que agoniza como una sirena varada lamiendo el agua con la punta de la lengua, sin poder moverse; y nuevos despidos masivos ante la puerta de una gran fábrica. Nuestro país descarrila como una máquina descontrolada en una vía muerta.

Y seguimos vivos. Es cierto que un poco perdidos, como esa maleta abandonada en el aeropuerto que da vueltas en una cinta, imaginando una huida. Pero vivos, oye, que no es poco.

Te decía que por lo menos nos queda la esperanza, porque cuando te arranco la ropa y te beso por fuera y por dentro, el mundo duele, pero menos. Nos enterramos bajo el oleaje de las sábanas y nos aferramos a la conjugación de lenguas, el encajar de bocas, la inspiración, la métrica, la palpitación y la extenuación de cuerpos y pieles. Entonces me siento como un grumete, trepando por el velamen blanco de un barco, bajo un cielo borrascoso que amenaza tormenta. Sin duda, navegamos una dura y larga travesía de otoño, con los bolsillos llenos de arena y un agujero en el alma.
Pero pronto avistaremos el destino. Es bueno tener a mano una vieja canción de esperanza de Silvio, un verso de Octavio Paz, una instantánea de Capa… Y algunos recuerdos: un estruendo de risas, calles adoquinadas que traen tu nombre al paladar, la ropa mojada, toda América Latina en el hueco de tus pechos, las agujas de luz sobre los viejos muros, las urgencias y las ansias por amar, el futuro prendido en nuestras ventanas…

Así seguimos avanzando, adelante siempre (no conozco otro modo) en este espejismo cruel de realidad. Nos levantaremos cada mañana con la certeza de sonreír, repasaremos viejas consignas, gritos de revolución, y te dibujaré unos bocetos para nuestra historia, será la más bella, ya lo verás…

Te avisaré cuando llegue.
No olvides dejar las puertas abiertas y los sueños tendidos al sol.

Tu querido habitante

(Texto de Suso imagen de google)

9 comentarios:

  1. Malos tiempos y malas travesías llevamos de un tiempo a esta parte, pero para eso están las buenas tripulaciones; para llevar el barco a buen puerto. Feliz viaje. Un abrazo.

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  2. Es precioso lo que escribes. Un beso.
    Bella luz la de tu blog. Gracias.
    :)

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  3. Noviembre, el mes de la búsqueda y las dudas, un disfraz de primavera; pero también el de luminosos amaneceres que nos recuerdan que esa esperanza no es un sueño lejano. Es hora de recoger la colada...

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  4. Malos tiempos pero seguro los tripulantes saben salir adelante, profundo y bello como siempre Suso.

    Besos

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  5. Ufff, me encantan tantas cosas, la realidad gris y diversa; me encanta el refugio de la cama, las (mejores) sensaciones antepuestas a la realidad, y la promesa del final... Felicidades.

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  6. Que la esperanza deje todas sus puertas abiertas y que los sueños se hagan realidad.
    Un besazo

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  7. Malos tiempos pero siempre queda el refugio de la intimidad, ese santuario que ningún gobierno nos puede robar (todavía).
    Saludos.

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  8. No es mal modo de soportar la crisis. A algunos no les queda ni ese consuelo, así que cúidalo para que te siga alimentando el alma y dictando textos como éste.

    Un beso

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  9. Deja la puerta abierta para que el horizonte, monótono e infinito pueda salir, para que la mordaza del silencio sea arrancada, para que los versos de tu mar encienda la llama de la esperanza, para que el deseo sirva de encuentro entre el aire y la ceniza… para que las sombras, sutiles habitantes, se extiendan y guarden la sonrisa del viento…

    Deja la puerta abierta para que vista de primavera la luz que por ella entre, y así despertar cada mañana con la certeza de sonreír, los sueños tendidos al sol, y sin agujeros en el alma.

    Creo que te he dicho tantas veces lo hermosos que son tus escritos...
    Una vez más, me ha encantado.

    Un beso grande.

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Gracias por dejar tu huella en este horizonte.
Pasa, pasa... no te quedes inmóvil al borde del camino...