"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

viernes, 30 de noviembre de 2012

Nuestro noviembre


Nuestro noviembre son tardes de domingo bajo una manta mientras nos engulle el reflejo del televisor y nos asaltan, una tras otra, viejas películas olvidadas en el tiempo. 
Son las pupilas de mercurio mirándose de frente, chocando hasta acariciarse por dentro y por fuera, mientras la lluvia azota los cristales y el eco de sirenas cortan la tarde rota y plomiza.

Son las eternidades rendido en tu risa, haciendo cosquillas a mis manías. Treinta y cuatro años sobreviviendo al naufragio y todavía sigo convencido que otro mundo es posible aunque las malas noticias me encañonen las costillas.

Nuestro noviembre es planear una huida, escribir en el vaho de los cristales, observar tu boca por encima de las páginas de un libro mientras leo. Reconocernos en los pasos andados. Rozar los estambres, de la próxima primavera, aunque la escarcha perlada ahogue las macetas del balcón.
Saber que crecimos fieles al día que nos conocimos. Apaciguar la tormenta económica que azota las costas de este país, lamernos las heridas bajo un mar de sábanas y corales. Volver a casa, respirar el perfume de vainilla y pintarte los labios con tarta de queso.

Nuestro noviembre es esperarte en una esquina, tararear una canción de Ismael, nuestro empeño de conjugar un final de cuento. Despertar entre acordes de caracolas y sentir la vida crecer en tu vientre. Ver arder este maldito mundo... sabiendo que vivimos la mejor de las vidas si dentro de cincuenta años cruzamos la calle, agarrados de la mano, sosteniéndonos el uno al otro el peso de los años vividos juntos.

(Texto de Suso, imagen de google)


lunes, 5 de noviembre de 2012

La memoria del olvido


Algo tendrían que decir aquellas noches de septiembre, arrancándonos la nostalgia de los cuerpos en tu sofá. La vida golpeando en los cristales, los miedos arrojados contra la corteza de las paredes.

Te fuiste cuando el invierno comenzaba a arañarnos la cara. Las calles se convirtieron en un fondo de coral, peces y abalorios oxidados, barcos sumergidos, ganas de llorar. Mil lunas caducaron al fondo del horizonte, y un terror al eclipse de sombras, en las pupilas de tu recuerdo, pasó barriendo el futuro. Un huracán de espasmos, titubeos en otras bocas, asfalto y mármol, carreteras que no saben donde van. Saberse perdido y no poder hallarse.

Y un día, aprendí a malvivir si ti. A sonreír ante el reflejo del espejo, a ese tipo puesto en pie, bajo la falda de una nueva mañana, acurrucado en las manos del porvenir, con la efímera satisfacción de haber desnudado los fantasmas, de saber que ya no me eres imprescindible.

Maldito el olvido, que no tiene memoria y regresa una y otra vez...
Maldita la casualidad, de volverte a ver. Y morir a traición, de golpe, en el zarpazo de tu mirada.  

(Texto de Suso imagen de google)