"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

sábado, 25 de febrero de 2012

La vida nos pasó rozando...

La vida nos pasó rozando...
y lo peor... es que fuimos conscientes de ver como se alejaba, hasta difuminarse en las retinas.
Dejó prendida en nuestras pupilas desmayadas, una estela de sus andares y aroma a primaveras.
Después... nos miramos en un silencio herido...
bajo un manto de cenizas, en una tarde plomiza y vertical, ausente de sueños.

Con el verbo roto en el paladar, sin decirnos nada... lo supimos...
nos esquivó porque no sabríamos vivirla como merece.

(Texto de Suso, imagen de google)

martes, 7 de febrero de 2012

Labios a quemarropa

Antes del amanecer, construimos nuestro mundo de cañas y barro, donde la paz goteaba lentamente, estrellándose sobre tu espalda, cosidas las pieles a besos.
Pero con las primeras luces de la mañana, saltaste de la cama como de un trapecio, dejando en el vaho de la ventana, un adiós escrito con tu dedo, y una cuerda floja de latidos y pupilas huérfanas, ausentes de miradas.

Así me enseñaste lo que es querer. Doscientas noches de labios solitarios disparando a quemarropa, un universo como una noria, chocando contra las paredes, y yo malviviendo en el recuerdo de tus andares.

Visité tantos andenes buscándote, que las horas fueron diamantes perdidos, cuadros de Monet, nenúfares a la deriva. Las lenguas murieron precipitándose entre la lluvia de febrero, que de puntillas maldice los recuerdos rotos sin haberlos vivido. Y dime, como no quieres que trasnoche, de pie frente a la luna mordida, con Chopin sonando en blanco y negro, desangrando cada nota, enterrando las huidas que soñé, como un adolescente, sin los verbos en la garganta.

Recuérdame que un día nos vestimos de agosto en el invierno mas oscuro, mientras la aurora esperaba de puntillas nuestra llegada, celosa y desarmada del amor que nos corría las mejillas. 
Yo seguiré haciendo las mismas cosas, escondiéndome en los portales de los lunes de tormentas, por si descubres que tan sólo soy el hombre que te busca, el que desea habitarte por dentro y por fuera, sin poder ofrecerte otra cosa que hacerte sentir mujer, simplemente invocando tu nombre temblando en la boca.

(Texto de Suso, imagen de google)