"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Consideraciones sobre diciembre


Tendría que coger diciembre por la cola, sacudirlo como un péndulo, y arrojarlo, para que estallara contra mi ventana, manchándolo todo. Pero no sería este diciembre, sino uno del pasado...


El de la libertad de un viaje, en metro, sin parar en los andenes. Terminar una noche de viernes, embobado, mirando las estrellas bajo una capa de niebla espesa, largas horas, esperando por si salía la luna. Detenerme en el instante previo al beso sin saliva, cuando las bocas se atraían como imanes, temblando, inocentes. Cuando el corazón palpitaba, en todos los músculos del cuerpo, como el tambor del trueno en la tormenta. Cantar desafinado hasta romperme la voz, con familiares y amigos perdidos. Conversar con sencillez, como el que quita la piel a una naranja. Recuperar el brillo del mercurio en la pupila, sin la sensación de que la vida me aplasta contra el suelo. Sentarme con el joven que fui, a repasar los renglones escritos, la brújula sin Norte, las novecientas despedidas, la ilusión de cruzar, a lomos de La Poderosa, toda América del Sur. Y volver a dormir poco, por soñar mucho. Y no llevarme la tristeza a la cama, aunque me tiente, con su blusa desabrochada.

Si. Podría cambiar este diciembre por otro. Después, tal vez, el lunes por el jueves.
Pero también podría salir a la calle y tumbar a puñetazos este jodido porvenir, sin avisar, para siempre. 
A veces me gusta imaginarlo así...

(¡Felices fiestas a todos!. Sigamos en la lucha. Nos vemos en el camino...)

(Texto de Suso imagen de google)

viernes, 30 de noviembre de 2012

Nuestro noviembre


Nuestro noviembre son tardes de domingo bajo una manta mientras nos engulle el reflejo del televisor y nos asaltan, una tras otra, viejas películas olvidadas en el tiempo. 
Son las pupilas de mercurio mirándose de frente, chocando hasta acariciarse por dentro y por fuera, mientras la lluvia azota los cristales y el eco de sirenas cortan la tarde rota y plomiza.

Son las eternidades rendido en tu risa, haciendo cosquillas a mis manías. Treinta y cuatro años sobreviviendo al naufragio y todavía sigo convencido que otro mundo es posible aunque las malas noticias me encañonen las costillas.

Nuestro noviembre es planear una huida, escribir en el vaho de los cristales, observar tu boca por encima de las páginas de un libro mientras leo. Reconocernos en los pasos andados. Rozar los estambres, de la próxima primavera, aunque la escarcha perlada ahogue las macetas del balcón.
Saber que crecimos fieles al día que nos conocimos. Apaciguar la tormenta económica que azota las costas de este país, lamernos las heridas bajo un mar de sábanas y corales. Volver a casa, respirar el perfume de vainilla y pintarte los labios con tarta de queso.

Nuestro noviembre es esperarte en una esquina, tararear una canción de Ismael, nuestro empeño de conjugar un final de cuento. Despertar entre acordes de caracolas y sentir la vida crecer en tu vientre. Ver arder este maldito mundo... sabiendo que vivimos la mejor de las vidas si dentro de cincuenta años cruzamos la calle, agarrados de la mano, sosteniéndonos el uno al otro el peso de los años vividos juntos.

(Texto de Suso, imagen de google)


lunes, 5 de noviembre de 2012

La memoria del olvido


Algo tendrían que decir aquellas noches de septiembre, arrancándonos la nostalgia de los cuerpos en tu sofá. La vida golpeando en los cristales, los miedos arrojados contra la corteza de las paredes.

Te fuiste cuando el invierno comenzaba a arañarnos la cara. Las calles se convirtieron en un fondo de coral, peces y abalorios oxidados, barcos sumergidos, ganas de llorar. Mil lunas caducaron al fondo del horizonte, y un terror al eclipse de sombras, en las pupilas de tu recuerdo, pasó barriendo el futuro. Un huracán de espasmos, titubeos en otras bocas, asfalto y mármol, carreteras que no saben donde van. Saberse perdido y no poder hallarse.

Y un día, aprendí a malvivir si ti. A sonreír ante el reflejo del espejo, a ese tipo puesto en pie, bajo la falda de una nueva mañana, acurrucado en las manos del porvenir, con la efímera satisfacción de haber desnudado los fantasmas, de saber que ya no me eres imprescindible.

Maldito el olvido, que no tiene memoria y regresa una y otra vez...
Maldita la casualidad, de volverte a ver. Y morir a traición, de golpe, en el zarpazo de tu mirada.  

(Texto de Suso imagen de google)

domingo, 14 de octubre de 2012

Tiempos perdidos


Llueve, y al otro lado del cristal, se ahogan las nubes de alquitrán, el óxido de los cuerpos, la carne, la rutina y el peso de los lunes y los martes.

Llueve, y detrás de la ventana, el huracán tibio, barriendo de arena el horizonte, el sacrificio del que no llega a fin de mes, las flores brotando en La Puerta del Sol, entre escudos y uniformes.

Llueve y la primavera no se giró para mirarte, que este presente sin esperanza, rinde sus tropas de utopías. Mañana, las luces de emergencias seguirán alumbrando las aceras.
Llueve, y el filo de la noche pide tregua, cansado de doler. El rostro descarnado en el espejo, del que antes fue feliz.

Y aquí dentro, nos olvidamos por un instante de la herrumbre del mundo, de la cadena que arrastra el miedo al porvenir. Y yo vigilo tu parpadeo, las pupilas vivas, tiznadas por el reflejo del televisor, como un viejo herrero con mandil de cuero, ante el fuego de la fragua, forjando lianas de constelaciones, lacrando las dudas, ganándome el derecho de soñar. Nos miramos un segundo, con la yema de los dedos, para tocarnos por dentro, para saber que vivo la mejor de las vidas junto a ti.

Y es que aquí dentro, tal vez el amor, nos ayude a salvarnos, de estos tiempos tan perdidos...

(Texto de Suso, imagen de google)

domingo, 23 de septiembre de 2012

El triste pasado de nuestros cuerpos

















Nos amamos con furia en el presente...
Con la memoria puesta en el pasado.
Nos comimos con ansía, en llamas... Nuca, hombro, nalgas...
Mientras ocultábamos nuestros fracasos,
los fragmentos de recuerdos, el par de ojos ausentes y tiznados.
Así estuvimos, queriéndonos por despecho,
disimulando la nostalgia arrancada del sofá.
Matamos como verdugos, todas las bocas besadas, pasadas...
Arrollando los cuerpos, a quemarropa... Sin tocarnos el alma...
Nos perdimos de vista en un aeropuerto,
pero poco importó. Nuestras maletas iban vacías
y desiertas las lenguas que ya nos provocaban náuseas.

Cuando el otoño nos encañonó en las costillas
y yo maldecía los hoteles de Madrid, Sevilla, Barcelona...
Me sorprendí pronunciando tu nombre.
Yo tenía mil preguntas y tú, todas las respuestas...
Pero para nosotros... Siempre fue tarde.

(Texto de Suso, imagen de google)

domingo, 26 de agosto de 2012

Certamen Nueva Carteya

Esta entrada de blog se la debo a toda esa gente que conocí el pasado sábado día 25 en Nueva Carteya, con motivo del III Certamen Nacional de Relato "Con nombre de Mujer". Así que para vosotros.

Gracias, de corazón a: El Excelentísimo Ayuntamiento y al Sr Alcalde, al jurado literario (gracias por el premio y la futura publicación del libro), a todos los presentes al acto (sinceramente me sorprendió ver la sala llena, el cariño y el apoyo recibido, me sentí como en casa) a mis compañeros (Gema y Juanjo) y participantes (fue un placer compartir charla y cerveza) a la televisión local, fotógrafos y todos los que lo hicieron posible,(Antonio, Vicente...) a las personas que se acercaron para que les firmara los ejemplares y compartir unas palabras y todas las que estuvieron en la cena.
Dejo para el final, a Helena Amo, para darle las gracias especialmente por la organización, la pasión que derrama en este proyecto y habernos atendido con verdadero cariño.

Gracias a Beatriz, por estar siempre.

Suerte a todos, nos vemos en el camino...

viernes, 22 de junio de 2012

Perseidas


Aún te recuerdo algunos jueves. Caen tus ojos, fugaces y en llamas, acuchillando la tarde, como las Perseidas en las noches calurosas de mediados de agosto. Será que me hiciste sentir como el chiquillo de rodilleras remendadas, persiguiendo el brillo del zafiro en tu mirada, esperándote en todos los andenes, dispuesto a partir contigo. 

Nuestro reloj, disfrazó el otoño de verano, alargamos el calendario a nuestro antojo, enterrados los cuerpos bajo un oleaje de sábanas...
- cariño, cierra la ventana, que ya nos encañona el alba.

Aún te recuerdo algunos jueves. Beso otra boca, y me escupe tu nombre. No puedo dormir y el ruido del tráfico, se mezcla con el reflejo amargo, del tango que nunca compartimos en San Telmo. 
Tal vez el destino… bromeabas…

Y después de tanto tiempo, tu ausencia, se hizo canción…

(Texto de Suso imagen de google)


sábado, 19 de mayo de 2012

Todo lleva tu nombre


Algún día de estos,
debería escribirte la canción que nunca te hice,
arrojar las deudas contra los cristales,
hacerte una hamaca de anémonas colgada de los picos de la luna
y salvar el mundo entre tus piernas,
solo cuerpos, el tuyo y el mio,
descifrándose por el ansia de las pupilas.
Algún día de estos,
tendría que pedirte perdón por arañarte hasta los huesos,
por acostarme tarde y dormir perdido.
Por dejarte el alma rota orbitando sobre el sillón
mientras ponías tiritas en todas sus grietas
para no desangrarte a chorros.
Algún día de estos,
volverá el niño de los ojos en llamas
con las rodilleras cosidas y las constelaciones en la almohada,
para dibujarte las líneas de la mano
y que el fracaso no pueda robarnos otra primavera.
Llegaré convencido de que lo real, es hacer lo imposible.
Algún día de estos,
no sentirás miedo y llenarás de nuevo los cajones
para vivir un amor a fuego lento,
un tiempo nuestro, dentro de un reloj de arena.
Entre tanta gente, diciembre nos eligió a nosotros,
y desde entonces, todos mis poros llevan tu nombre.

(Texto de Suso)
 

jueves, 8 de marzo de 2012

Sobran los motivos...

Se silenció el milagro de tu voz, las notas cálidas que levantaban la blusa a mis tímpanos ajados. 
Se apagó la luz de tu mirada, esa pausa sostenida del baile de tus pupilas bajo tus pestañas largas, que apuntan y arañaban la fina línea del horizonte.
Abdicó la fuerza que nos hizo resistir como kamikazes, en las crestas de las tormentas de arena. Retumbó el silencio inclinado, como en los viejos templos de Corinto, bajo columnas de humo de nuestro mundo soñado.

Con los labios rotos, pesados como plomo, desgastamos el último aliento malherido, susurrando la despedida. 

En un suspiro, exhaló el reflejo de mares, la ternura envuelta en aguamarina, el pellizco en llamas en los intestinos prendido de tus lunares.

Puede que fuese la más bella de las historias, vivida en los vértices desnudos de las cumbres, donde habitó tu risa y tus manos mudas palpitaron en los ojales de mi camisa, asesinando los botones que te separaban de mi piel.
Pero puede... que nunca existiera.

Sucede que para decir adiós, a los dos nos sobran los motivos...

(texto de Suso, imagen de google)

sábado, 25 de febrero de 2012

La vida nos pasó rozando...

La vida nos pasó rozando...
y lo peor... es que fuimos conscientes de ver como se alejaba, hasta difuminarse en las retinas.
Dejó prendida en nuestras pupilas desmayadas, una estela de sus andares y aroma a primaveras.
Después... nos miramos en un silencio herido...
bajo un manto de cenizas, en una tarde plomiza y vertical, ausente de sueños.

Con el verbo roto en el paladar, sin decirnos nada... lo supimos...
nos esquivó porque no sabríamos vivirla como merece.

(Texto de Suso, imagen de google)

martes, 7 de febrero de 2012

Labios a quemarropa

Antes del amanecer, construimos nuestro mundo de cañas y barro, donde la paz goteaba lentamente, estrellándose sobre tu espalda, cosidas las pieles a besos.
Pero con las primeras luces de la mañana, saltaste de la cama como de un trapecio, dejando en el vaho de la ventana, un adiós escrito con tu dedo, y una cuerda floja de latidos y pupilas huérfanas, ausentes de miradas.

Así me enseñaste lo que es querer. Doscientas noches de labios solitarios disparando a quemarropa, un universo como una noria, chocando contra las paredes, y yo malviviendo en el recuerdo de tus andares.

Visité tantos andenes buscándote, que las horas fueron diamantes perdidos, cuadros de Monet, nenúfares a la deriva. Las lenguas murieron precipitándose entre la lluvia de febrero, que de puntillas maldice los recuerdos rotos sin haberlos vivido. Y dime, como no quieres que trasnoche, de pie frente a la luna mordida, con Chopin sonando en blanco y negro, desangrando cada nota, enterrando las huidas que soñé, como un adolescente, sin los verbos en la garganta.

Recuérdame que un día nos vestimos de agosto en el invierno mas oscuro, mientras la aurora esperaba de puntillas nuestra llegada, celosa y desarmada del amor que nos corría las mejillas. 
Yo seguiré haciendo las mismas cosas, escondiéndome en los portales de los lunes de tormentas, por si descubres que tan sólo soy el hombre que te busca, el que desea habitarte por dentro y por fuera, sin poder ofrecerte otra cosa que hacerte sentir mujer, simplemente invocando tu nombre temblando en la boca.

(Texto de Suso, imagen de google)

sábado, 21 de enero de 2012

Eternamente

Se amaron. Ni más, ni menos.
 
Enlazados los cuerpos, estallaron mil tardes de invierno y un agosto roto. Un ovillo de labios, un revuelo de manos y destellos a flor de agua, inyectándose como agujas, los besos, la lengua, en cada poro de la piel, entre músculos y huesos.
 
Después, en calma, se enterraron en las pupilas el uno del otro.
Se repasaron las imperfecciones del alma, los lunares, las pequeñas cicatrices, las ansias saciadas, en mitad de una madrugada negra, vomitada de hielo, que torturaba las macetas del balcón.
 
Se quisieron como nunca, eternamente.
 
Con las primeras luces del alba, colándose entre las dunas de las sábanas...
 
Se despidieron con siempre, eternamente.

(texto de Suso, imagen de google)

sábado, 14 de enero de 2012

Vértigo

De todas las miles de puertas, que duermen bajo sus dinteles en este mundo... fui a asomarme a la tuya...
Desde entonces, siento vértigo de tus ojos posados, como coloridos abejarucos, en mis incrédulas pupilas.

Y vuelve a darme terror el eclipse de asfalto que oscurece la ciudad, los árboles alquitranados que dibujan sus sombras con tinta, sobre las aceras de las avenidas. El ruido del motor desgastado, del ascensor vacío que ya no te sube hasta mi puerta, el rastro de polvo de las lunas en que te amé, estrellándose contra la almohada.
Las mareas que merecieron nuestras esperanza con sus latidos, a golpes de caderas, como cortejo de fieras, que ruedan colina abajo sin salirse de entre las piernas el uno del otro. La visión de campos verdes sin caminos, dormidos a besos, sin promesas ni febrero. La fina lluvia, acróbata, en los cristales de las ventanas, que alguna vez, reflejaron tu desnudez, las alarmas incontroladas, las manos disparadas de caricias, remendando la piel, los edificios que se difuminan sobre un papel en la tarde plomiza.

De todas las miles de puertas, que duermen bajo sus dinteles en este mundo... fui a asomarme a la tuya...

Desde entonces, siento vértigo de tener sólo una vida... y no vivirla contigo.

(Texto de Suso, imagen de google)
Nota: Dejo sonando en el reproductor la canción titulada "A los pies de la luna" con el gran placer personal de haber participado, con un puñado de letras, en esta canción del tercer disco del desván del duende, que sale a la venta el día 17 de Enero. Gracias Miguel por esta pequeña joya. Que la disfruten...