"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

viernes, 16 de septiembre de 2011

Las esquinas de septiembre

No se si el tiempo se pondrá en pie y nos besará los labios, o se detendrán las mareas al chocar contra los pliegues de tu falda. Quizás la próxima estación desemboque debajo de tu ombligo, mientras te espero en sus andenes.
Pronto el otoño brotará en estas aceras y mis manos mudas anhelarán la curva de tu espalda, por la que navegaron un viernes esporádico, en mitad de un agosto cobrizo. Quisiera convencerte que reiré al compás de tus pies nerviosos bajo las sábanas, que solo yo te erizaré la piel al morder todos los poros de tu cuerpo, sin pensar que otra madrugada quedó huérfana de tus caricias.

Y ahora dormirás, mientras yo vigilo la noche celoso, con la maldita costumbre de compartir el colchón con los anclajes del insomnio y las paredes que chorrean tus recuerdos, mientras las agujas de luz, de esta ciudad herida, se afilan por las rendijas de las persianas posándose sobre mi cama.
Me pregunto tantas veces ¿y ahora qué?, que la oscuridad se corta con los signos de interrogación, fríos, caminando sonámbulos por la cuerda de tender, y el latir de tantas despedidas lanza sus zarpas en mi cuello, como un animal en celo, que salta por la ventana que siempre tengo abierta, por si decides volver por sorpresa.

No se que nos espera al girar las esquinas de este septiembre moribundo, princesa, pero me condeno a pena de muerte por querer asesinarlo y habitar para siempre en el brillo de tus ojos negros.
Porque la palabra soñar, la empezaste a deletrear conmigo...

(texto de Suso, imagen de google)


martes, 6 de septiembre de 2011

A dos palmos sobre el suelo




















Puede que te encuentre entre tantos rostros,
con las pupilas orbitando nubes de óleos.
Que no busques motivos para imantarnos los labios,
que la inquietud no hunda sus garras en tu almohada,
mientras yo espero en mitad de la noche oscura,
a que me corte la luna rota. 
Que el deseo rompa los escaparates a pedradas, 
y salten las almas libres por las arterias de esta ciudad, dibujando amapolas,
mientras me gritas que me esperaste toda un vida,
y las alarmas suenan descontroladas, estallando como enjambres,
contra los quicios de las ventanas.
Y proponerte un amor a dos palmos sobre el suelo,
aunque tus pies no se atrevan a levantarse de la tierra.
Que volvamos a caminar las huellas, que dejamos, a la inversa,
para recuperar cada beso entre las dunas de las sábanas.
Que me inspires tantas y tantas cosas...
que al final, simplemente, me dejes mudo y no te diga nada...

(texto de Suso, imagen de google)