"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

martes, 30 de agosto de 2011

La cara inferior de la moneda

La vi, bailaba bajo las luces en las fiestas del pueblo, con las pestañas teñidas de confetis, y el brillo de la pupilas posadas en el viento. Lancé mis letras temblando, en una botella, sin saber que nunca hubo mar, que encallaron todos los verbos contra las costas desiertas, que las cicatrices me quebraron los labios.

Yo quise ser sueño, pero las fuerzas flaquearon en alguno de los asaltos, en las aceras traicioneras de este jodido verano. Se evaporó la música que alzó los puños en un unir de bocas, de la última batalla golpeando la memoria, que murió al abrirse las puertas del ascensor. Brillaba la luna que te dejé entre las sábanas, por si venía la noche espesa y así me recordabas, tan solo apuramos un juego que nunca tuvo destino, unas caricias que agujerearon, a tiros, las paredes de nuestras rutinas.

Y se desplomó toda una vida en una tarde de domingo, aplazando las miradas tres inviernos, por ver crecer un árbol en las arenas de este desierto. Solo quise ser hombre, borrar de un plumazo los titubeos roídos del pasado, y llenarte de sonrisas la palma de las manos, decirte que te dejaras querer, esperando a que brotara el delirio entre los dedos.

Puede que no supiera darte lo que nunca buscaste. Y el amor quedó moribundo en la cara inferior de la moneda que lanzamos al aire.

(Texto de Suso, imagen de google)

jueves, 18 de agosto de 2011

Si quieres...
















Si quieres, nos despedimos como desconocidos,
tú, haces que piensas en él, y nos esquivamos los labios.
Yo me olvido del eco de tu voz retumbando entre mis brazos,
de los bancos mojados en los que nos sentamos
y hasta puedo mentirte y decirte, que no te quiero tanto.

Si quieres, te convenzo y me marcho para siempre,
todo termina en un secuestro de tiempo, apenas nos rozamos las pupilas
por última vez y en unas cuantas estaciones me habrás olvidado.
Dejamos maldecir a Cupido su fracaso, mientras rompe el arco.

Si quieres, dejo que la vida pase de pie,
veloz, como desde la ventanilla de un tren.
Vacío las estanterías de tu alma, si es que aún me queda algo,
y dejo la maleta llena de escombros junto al rellano,
por si cambian de sentidos las aceras y llueven cenizas este verano.

Si quieres, no vuelvo a escribir sobre la noche que dejaste huérfanos
los ojales de mi camisa, sobre el vuelco de cuerpos orbitando en una cama hundida,
de mi lengua aterrizando, en llamas, sobre la estela de tu espalda,
del porvenir mal vestido que nos envidiaba detrás de la ventana.

Pero...
si yo te pongo... y tú me pones... el mundo patas arriba...
saltemos sin paracaídas,
que el sueño aguarda en las esquinas.

(letra para canción de Suso, imagen de google)

martes, 16 de agosto de 2011

Lo aposté todo a tu boca














Saltabas por los arrabales de mi sueño, 
abriéndome las cortinas a la plaza en penumbras, 
que añora nuestras caricias en los portales.
Me debes tantas madrugadas sin dormir...
que la luna se desplomó en mi regazo, 
con el alma de puntillas, no le supe que decir.
Este calor me envuelve con sus tentáculos, y el tiempo, sin ti, se hizo largo...
Y nunca hubo una llamada que pudiese contestar.
Que serán de las horas que compartimos, 
que murieron entre cuatro paredes, 
del mundo brotando entre tus dedos, de un cielo que agoniza a portazos, 
de los mordiscos a tu lunar, en la oscuridad de aquel cine que cerraron.
Ya arrojé mis fuerzas contra tu cristal, te dejé las últimas palabras
en el vaho de la ventana, como un ladrón a cara descubierta, 
me dejé coger escalando las murallas, 
pero al otro lado, nunca hubo arena de playa.

¿Sabes?, esta noche apostaré todo lo que tengo
a tu boca, para demostrarte que un beso en nuestros labios,
sabe mejor que los cientos que hayas dado...
pero puede que esta lengua ya no te vuelva conjugar.

(letra para canción de Suso, imagen de google)

domingo, 7 de agosto de 2011

La danza de la cobardía

Yo, lo sé. Y tú, lo sabes. Que me instalo en tu piel, cuando estamos juntos, habitándote con furia, estallándote dentro, para llenarte todos esos vacíos, que niegas, de tu mundo matemático. Y sientes las espinas del cosquilleo adolescente, invadiendo cada rincón oculto de tu cuerpo, cuando navego las olas de tu cuello. Si ahora estuvieras cerca, te prestaría mis manos curativas, me basta una caricia para aliviar tu paladar herido.
Yo seguiré en ti, aguardando el día en que vuelva a nacer al reflejarme en tus pupilas. Con la misma ilusión del niño de cicatrices cobrizas en las rodillas, que se levanta, una y otra vez, hasta aprender a caminar. Porque somos seres imantados, que terminan encontrándose en un latir de cuerpos sordomudos, que se anudan al filo de la tarde en llamas, para amarse por fuera y por dentro, en las arenas movedizas de esta ciudad dormida.

Toda la vida estuve en pie, esperándote en los andenes, y ahora se, que te encontré.

Sin embargo, nos fuimos ajenos, sin pertenecernos, quebrándonos el viento, sin que nunca hiciésemos una maleta a medias. La maldita danza de la cobardía y el sentimiento de culpa no nos dejaron avistar el faro, a las mismas puertas de Itaca. 
Por eso desde esta orilla, te acuno todas mis letras, para ponerte de puntillas el corazón, y que tu voz sorprenda a mi garganta llamándola esta noche, huyendo de un quizás, o de un imposible, para ser como estelas de aves migratorias buscando un lugar en el mundo, bajo estas tormentas de verano que abdican sobre los tejados.
Puede que nunca deba volver a verte, para mentirme y sentirte sólo mía, siempre, como en el último beso.

(Texto de Suso, imagen de google)

miércoles, 3 de agosto de 2011

Las manos del viento
















(letra para canción, por Suso, imagen de google)


Ha amanecido este martes nublado,
con jirones de nubes, prendidos de los tejados.
¿Sabes?, ayer te eché de menos,
volaron pavesas, en el reflejo del espejo.
Mientras tanto, sigo venciendo las rutinas,
el terror al fantasma de tu silla vacía.
Y al otro lado de las cortinas, tiembla una nueva mañana,
muros pintados, indignados atrincherados para otra batalla.
Tengo los labios de la nostalgia, bajando por mis piernas,
el peso de la rabia, un nudo de verbos apuntándome a la cabeza.
Déjame un par de palabras en el contestador,
y vuelco este jodido planeta, por fundirme en tu abrazo,
por dibujarte un eco de primavera, orbitando en tu regazo.
Ahora es el momento, de nadar en esta marea,
me duele la arena en los bolsillos y que la distancia venza.
Miles de escalofríos contigo, levantan al vuelo como libélulas.

Hoy es un día cualquiera, de tormentas eléctricas
en mitad del desértico verano,
solamente que envidio el viento lejano
que acaricia tu pelo, cuando deberían ser mis manos...
deberían ser mis manos...