"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

domingo, 31 de julio de 2011

De príncipes y princesas

Puede que te mientas y esta noche duermas con él, bajo el hechizo de una ciudad bella y lejana.
Pero puede también, que en apenas un parpadeo del estambre de tus pestañas, el recuerdo de aquella madrugada, te corte como un cristal y el tacto de tu piel palpite, cuando te veas sentada en mis rodillas, con el corazón anudado en el estómago, hecha una madeja entre mis brazos, mientras yo cuento tus lunares uno a uno, en los rincones tibios de tu espalda, y te beso esa pequeña cicatriz que embellece tu muslo.

Por aquí, agosto quema, y encabritado me muerde los hombros y los despelleja, en este maldito callejón sin salida. Los tejados crujen heridos, golpeados por los latigazos de este sol. Y sigo echándote de menos, consciente de lo mucho que duele perder lo que nunca perteneció.

Porque se, plenamente, que ya nadie podrá entenderte como yo, por fuera y por dentro, ni hacerte sentir el rumor de música en el estómago o ese cosquilleo que te eriza los pelos de la nuca. El caprichoso destino nos atrajo como planetas que se orbitan.
Y en las arenas de este desierto de anémonas y lunas, repaso, absorto, cada una de las miradas con las que nos comimos en silencio, detrás de un millón de notas amarillas en las que intercambiamos anhelos y locuras, escritos a lápiz, mientras te observo despistada y me suicido en el eclipse de tus ojos negros.

Y hago balance de todo lo que aún no te di. Rebosarte el cabello de pompas de jabón, dormir la siesta al compás del ventilador, llenarte las sábanas de confetis y guirnaldas, pisar charcos, reírnos tumbados en los vértices del suelo, tararear juntos aquella canción cómplice del primer saborear de nuestro paladar, o compartir una maleta rumbo a Nunca Jamás...

Quizás debería marcharme, olvidarme de este cuento sin príncipes ni princesas, sin moralejas y finales felices. Pero aquí sigo, esperándote en este maldito portal, convencido que encontrarás el camino de regreso, para pedirme que trepe por tu trenza y amarre el horizonte en tu ventana.
Porque te conozco de toda una vida que nunca vivimos, y te espero en la vida
que está por vivir, arrastrando una cadena de sueños que compartir contigo...

(texto de Suso, imagen de google)

sábado, 23 de julio de 2011

Ahora que te vas

Ahora que te vas, tendré que soñarte. Saborearte el paladar que una vez, apenas rocé. Imaginarme el tacto de tu piel y vestirlo de constelaciones de lunares sobre los hombros. Colarme como céfiro inquieto bajo el vestido de verano que tantas veces anhelé quitarte. Pasear tu cuerpo con las pupilas absortas del viajero, que descubre cada poro de tu cuello, como un paraíso perdido, que lo muerde con furia hasta hacerte temblar y sentir el palpitar de tu corazón en la misma yema de los dedos, mientras me dices: acércate, acércate.

Porque te quiero absurdamente, como el grito de un loco en aire desvelado, en manos, pestañas, lenguas, en los campos que rodean el pueblo, perlados de escarcha invernal, en las aguas de cántaros de barro, en el trallazo del trueno que estalla en música, golpeando la noche serena.

Y así, en apenas un parpadeo, te voy esculpiendo, a dentelladas, con ansias de ti.
Deseando crear bajo nuestros pasos, una vereda de verdes orillas, para que tu sombra y la mía escapen y terminen abdicando al deseo, sobre la fina arena de una playa, bajo los celos de una luna medio mordida que acuna nuestros abrazos. Porque hoy es siempre todavía, y el eco de tu risa me caló hasta los huesos.

Así te vas, y yo con el miedo instalado en mis intestinos, esperando con la luz encendida por si decides volver por sorpresa, dispuesta a colorear nuestro mundo de ocres y promesas que se abran como girasoles en la mañana.

Ahora que te vas, tendré que soñarte. Y estoy insomne, para no dormir, y así nunca dejar de hacerlo.

(Texto Suso, imagen google retocada por Suso)

sábado, 16 de julio de 2011

Stand-by

Los dos nos miramos en silencio, bajo la lluvia de fuego de este julio, que se instala en las pestañas.
Porque es el momento del encuentro, y los cuerpos que antes eran sombras soñadas, ahora son pieles desnudas, reales, tacto, poros, labios que se tocan.
Yo me empeño en dibujarte poemas sobre la fina curva de tu cuello, mientras tú, buscas en el diccionario, las palabras mudas que te digo entre líneas.
Déjate convencer, y besa la noche en pie, conmigo. Mañana ya tendremos tiempo de astillarnos los dedos contando incertidumbres. Pero hoy no. Hoy, las agujas del sol se cuelan por las persianas, para recordarnos que seguimos vivos, que nuestra historia se talla en la luz de un semáforo en ámbar en mitad del desierto, en el deseo de volcar los mapas y desordenar todas las malditas señales de vuelo, y buscar el rumor de verbenas y plazas, el olor de los naranjos, el ceñir de olas en las playas que tanto anhelas.
Yo no quiero ser ave de paso, ni vela henchida de viento que sople tu norte esporádicamente. Yo pretendo pintarte los ojos de flores cobrizas, de campos de girasoles, cubrirte el pasar de años con bóveda de cañón, para protegerte de tus miedos, morderte las nalgas, esperarte en un portal, hacerte rebosar el vértigo en esta pasión.

Pero si aun así te vas...
Caminaré sobre mis pasos vencidos, ajados, vejados, en pálidos reflejos adormecidos, en curvas, sierras y declives, en seca tierra agujereada de olivos... pero volveré una y otra vez, a buscarte, siempre, a buscarte.
Porque voy a descolocarte las coordenadas de tu mundo matemático perfecto, para que cada segundo juntos, viajemos utópicos, a un lugar perdido... y amar, tan solo amar, solo eso...

(texto de Suso imagen tomada de google)

sábado, 9 de julio de 2011

Seres imperfectos...

Hoy el mundo gira en la curva de tu espalda.
Pintate los labios de nubes y óleos y salta.
Porque la vida nos aguarda detrás de las cortinas
para dejarse encañonar por tus ojos negros.
Que ya sufrimos bastante a diario, y quiero claudicar 
en el relámpago de tu risa.
No pido al tiempo que haga un nudo al pasado,
tan solo deseo camuflarme en tu verbo,
conjugar tus suspiros, salir a la calle vestido de tu piel a bebernos al abrigo de nuestra existencia.
Y revivir ese instante de lenguas encabritadas, difuminadas en la tarde espesa. 
Volver tarde, una y otra vez, en medio de la noche preñada de miradas mudas que se rozan, ajenas al murmullo de las dudas y las rutinas que pretenden asesinarnos en los días inciertos.
Hacer nuestro camino, hoy y siempre, como seres imperfectos que se aman sin defectos.

(texto de Suso imagen de google)