"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

domingo, 27 de marzo de 2011

Tus ojos de marzo

Llovía. Una tormenta de arena azotaba las orillas de tus pestañas, mientras llorabas el rimel y besabas el último cigarrillo, acodada en la ventana. Tantos huecos vacíos, en el océano de tejados y antenas que se extienden en un palpitar de luces, otra madrugada mordida.
Puede que no suene el teléfono y te coma las ganas su voz en el contestador, que no te sueñe, que habite enterrado en otras sábanas sobre nalgas extrañas, consumiendo el paladar que a ti te falta.

Prueba a ser abecedario, barco de papel en corrientes cristalinas, desnuda piel sobre cubierta, bajo un sol de trallazos y serpentinas. Píntate los labios de óleos y arcillas, que ahuyenten la desidia de humeantes sombras, envuélvete en aromáticos juncos de ribera, en torrente de almíbar, para espantar humos y dudas de conciencias.

Porque las soledades curan por sorpresa, al girar las esquinas, y a mi siempre me gustaron tus ojos en marzo. Si te vienes conmigo, partiremos como abejarucos sin rumbo, hacia un horizonte dormido, a tendernos al borde de la calma y cerrar para siempre aquella puerta.

(Texto de Suso, imagen tomada de google)

miércoles, 23 de marzo de 2011

La poderosa

Por eso escribo, para recordar que sigues conmigo, mientras se desangra el pueblo indígena, y hay quien afirma que Marcos agoniza, en algún lugar de las montañas mexicanas. Será que ponemos trabas a la esperanza, en nuestro letargo de comodidades tecnológicas, mientras la rutina nos cuelga en los intestinos, intentando labrar un porvenir que garantice nuestro retiro.
Y hago repaso, de aquellos que lucharon, con la furia del motor de la poderosa que sostuvo en sus lomos a Granado y Guevara por toda América del Sur. Cuántos olvidados que tragaron polvo en el aire creyendo acercarse a una línea de horizonte que a cada paso se alejaba más.
Pero estamos vivos, y pequeñas cosas pueden cambiar, porque la revolución continua por dentro, en los libros, en la música, en la palabra, en la firme creencia de que la única lucha que se pierde, es la que se abandona.
Porque bajo este cielo de barro y cenizas, hoy sueño una utopía: que la tierra es del que la trabaja, que se educa en la tolerancia y respeto a la diversidad, que huele a hierbabuena en lugar de a gasolina, que los niños juegan en la calle y no claudican en un taller clandestino, que los indios no se arrinconan en reservas, que...                ... hay tantas cosas por hacer ...

(Texto de Suso, imagen de la película Diarios de motocicleta)

viernes, 18 de marzo de 2011

Vivencias que cicatrizan en la lengua

En las batallas del sueño:

Eres la veleta erguida a los cuatro vientos, galaxia de palpitantes lunares en cántaros de arcilla y cañas. La voz dormida de luz y agua, el paisaje de trigo limpio, el eclipse de pupilas en mi ventana.
Los farolillos y escarcha de serpentinas, el deslenguar de lenguas, el bramido de mares, el recorrer de labios en tus nalgas. 
Las calles inclinadas, esquinas de Madrid, los pies en el salpicadero cantando hasta Puerto Real. Tus rizos de aguamarina esparcidos en las dunas de las sábanas, el claudicar de cuerpos, la serena calma...

Los aspersores lloviendo reflejos de océanos, sobre nuestro tejado en Sevilla, la rumba erizada en la piel al tacto de tus mejillas. Las nubes bajas que se enganchan en los rascacielos, vientre de tráfico, carne viva en ausencias, acuarelas y óleos que van llenando las paredes ciegas.
El huracán pastando en tierra extremeña, el horizonte en los ojos, el ruido en la escalera. La playa de Torredembarra, Toledo, Ismael, la noche en pie, herida de celos, el uno de Enero. El metro vomitando rostros rutinarios, tu risa estallando veloz en las tripas de Lisboa, el tambor de la tormenta del pueblo, las flores silvestres que no quieren maceta...

En las batallas del sueño, te recuerdo.

Al abrir los ojos...

                                     ya te veo.

(texto e imagen de Suso)
  

domingo, 6 de marzo de 2011

Veinte patadas y un beso desesperado

Será la fina lluvia suspendida en las pestañas como brillantes cascabeles, o el olor inyectado en vena del incienso que queman en la calle Sierpes.
Será este reloj de arena, convertido en barro, por el que se deslizan las horas, o la luna afilada que se posa en los tejados ennegrecidos, arañándolos con su tentáculo de luz. 
Será que últimamente me peleo con el mundo y le doy veinte patadas y al final de semana nos reconciliamos con un beso desesperado. Serán las aceras desiertas en las que desgastamos las suelas, o las esquinas muertas donde un verano, rudimentario y seco, encajamos nuestras bocas, en su llanura de penumbras. Será el terror al eclipse de tus pupilas o el tacto del recuerdo que me corta como un cristal roto.

No se que será, pero hoy pienso en ti. Y así se que existes, en mi rumor de mares, en las cálidas tardes de la arboleda de lindes melancólicas de mi memoria. 
Por eso me cuelgo en la cuerda de tender, para que la tormenta me limpie por dentro, y después, a esperar que salga el sol y seque estas ansias de ti.

(texto de Suso, imagen de google retocada)