"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

jueves, 2 de junio de 2011

Las pupilas ancianas

Cae la noche vertical y espesa, como el telón de un viejo teatro. Arrojan sus ansías contra el cristal de las ventanas, se clava el palpitar del corazón en los riñones, a latigazos, mientras un nudo de gemidos sordos encallan en la garganta rota. No tuvieron tiempo para recoger muchas pertenencias, tampoco las poseen. El alma duele en carne viva por la vida que queda impregnada en su casa, en el corral de paredes de blanca cal, en el olivo que orgulloso se mece en la brisa matinal, en las cenas bajo la parra
besando el cazo de rojizo gazpacho salpicado de uvas.

Agazapados esperan una señal, un reflejo de luz que les oriente por la cañada silente. Como gatos pardos, que pueblan los tejados sin perder el rumbo, deben correr hasta los montes cercanos. Sin mirar atrás. Sin el lastre del recuerdo de ver difuminarse ante sus ojos toda la infancia de un plumazo que se atraganta a sus espaldas.
Las columnas de soldados ya deben estar cerca. Retumban sus pasos como un tambor acompasado sobre la cobriza tierra. Traen heridas abiertas, barro en las pestañas, sangre en la mirada y un huracán de motores detrás del horizonte.

Ahora es el momento. 
Las siluetas de los niños, mujeres y ancianos se van deshaciendo en las cenizas de la oscuridad, como negra boca de lobo. Una pequeño grupo de hombres, resiste. Con la utopía tatuada en la frente de querer vencer una batalla perdida...

Se le empañan los ojos mientras me lo cuenta y debe detener su historia.
Aunque pasado un rato sonríe pícaro, cuando se refleja
en las pupilas ancianas de ella... y le susurra:
- hace una vida de aquello... la que hemos vivido juntos, niña... 


(Texto de Suso, imagen tomada de google y retocada)

10 comentarios:

  1. Uffff que triste.
    Cuantas vivencias pueden contarse con solo mirarse o solo mirar esas pupilas ancianas.
    Besitos Suso.

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  2. Los ancianos son como la enciclopedia de la vida, sólo con mirarlos a los ojos, vemos el pasado y el dolor que vivieron. Muy triste.

    besitos.

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  3. Suso... hacía mucho que no pasaba por tu espacio (pido disculpas por ello), y me encuentro con un bello texto, lleno de imágenes que movieron mi imaginación. Mis felicitaciones.
    Qué honor ser el 1° en comentar.
    Un gran abrazo.
    Humberto.

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  4. Me has transportado a un mundo que mejor no haberlo vivido...Pero has calado..
    Bicos...

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  5. COMENTARIO DE LORE:


    Esta estremecedora entrada me ha calado profundamente, yo de niña he escuchado en mi propia casa relatos, históricos terribles que ni se pueden ni deben olvidarse.

    Se deben seguir denunciando los horrores y la represión de esa y de todas las guerras, demostrando la importancia de la memoria y el conocimiento para que no vuelvan a imponerse, para que no vuelvan a suceder.

    Gracias Suso, por esta entrada que define tan bien tu sensiblidad.



    Muchos besos.

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  6. Nos has transportado en tu texto a una etapa de una vida envuelta en el terror de la guerra y sus consecuencias, nos has tomado la mano para tocar la cicatriz que se palpa en esa mirada que se pierde en el recuerdo.
    siempre es lindo visitarte y disfrutar de tus textos.
    un gran abrazo para ti te dejo junto a mi slaudo.

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  7. Muy sentido...Son vivencias que marcan toda una vida.Maravilloso! Un beso

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  8. Una vida relativamente-larga está rellena de vivencias y experiencias, buenas, malas, trágicas... Es la vida que ha pasado ante sus miradas, a veces les tocó de cerca, otras sólo superficialmente. Esas memorias de más de medio siglo, si consiguen seguir lúcidas, es la mejor memoria histórica que tenemos a considerar, la de los años y años vividos.

    La manera de contarlo Suso, me repito sí, pero sigue parecéndome sublime.

    Un abrazo.

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  9. Hermoso, muy hermoso, Suso.
    Esas pupilas esconden muchas imágenes vividas, mucha sabiduría.
    Como siempre, ha sido un placer pasar por aquí y sentir la enorme sensibilidad de tus textos.
    Un abrazo, estimado amigo.

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Gracias por dejar tu huella en este horizonte.
Pasa, pasa... no te quedes inmóvil al borde del camino...