"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

sábado, 17 de diciembre de 2011

Funambulista y vuelo de libélulas

Detrás de mis cortinas, vigilo un universo hilvanado de nostalgias. Cuatro hojas de un cuaderno, rotas, llenas de canciones, que nacieron en la curva de tu espalda.  

Podría quererte siete vidas y morirme por ti en cada una de ellas. Aterrizar un segundo en tu apretada agenda, si encuentras un hueco, para desabrocharme los botones de mi camisa, mientras te susurro al oído, que ahora soy funambulista, en el vértigo de cruzar la cuerda floja de tu alma.

Deberíamos arrojar los miedos contra las ventanas, comernos en un cruce de calles, bajo la luz palpitante de Gran Vía. Estrellarnos los cuerpos sobre las sábanas, condenarnos a cadena perpetua de besos, el resto de nuestros días.

Pero no bastarán mil poemas y una despedida desesperada. Tus ojos anegados en pavesas, dicen ven, pero tu cabeza inquieta, siempre gana la batalla. Y esta boca que conoció el delirio de conjugar tu lengua, está huérfana de tu paladar, y se rinde a otra madrugada enferma.

Yo quedé quieto un instante, mirándome por dentro, y te vi correr furtiva, por todas mis venas... ojalá estuvieras aquí, para encajar todas estas letras, para pisar este charco con tu reflejo, que tanto me atormenta.  Eres sombras de cañas, vuelos a ras de suelo de libélulas. Doy un paso para llegar a ti, y dos inviernos te alejas.

Yo, si tuviera todo el tiempo del mundo... lo consumiría contigo...me consumiría contigo.

(Texto de Suso, imagen de google)

martes, 6 de diciembre de 2011

Segundo de diciembre (abuela)

Así te vas, con el azul de un mar cobalto encerrado bajo los párpados. De puntillas y sin quejarte, tal y como viviste. Ni el zarpazo del hambre, ni el revuelo de tripas vacías, ni la humedad de las viejas casas de adobe, sin agua ni electricidad, ni el trueno de motores bombardeando una tierra seca y agrietada, pudo mermarte los huesos. Tan solo el tiempo, este jodido traidor que envejece la piel y consume el cuerpo, te hizo caer rendida en sus brazos, el segundo día de este diciembre. Noventa y un años forjados en las manos suaves y blancas que nunca delataron tu edad.

Así que ahora cabalgas en la inmensidad, cautivadora de almas, dejando un recuerdo de hoces, hilos, aceite de molino, pan de pueblo, nubes de plomo sobre una parra de patio y un olivo curvado sobre la pared.
Y ahora, yo vigilo tu rastro de sonrisas en las fotografías en blanco y negro, desenfocadas, que un día inmortalizaron la increíble persona que siempre fuiste.

A mi abuela.

(Texto y fotografía de Suso)

jueves, 24 de noviembre de 2011

Confieso que a veces...

Confieso que a veces te imagino...
y estás aquí, haciéndome naufragar en tus grandes ojos de coral, donde estalla el oleaje encabritado de un mar de mercurio. Y entonces la ciudad, ya no se desangra, queda en calma, enredada entre tus largos cabellos oscuros. Y en la noche solo tiemblan un puñado de luceros desnudos.

Confieso que a veces te imagino...
con infinita furia. Fuego, relámpago, destello de piel. Te busco los labios a bocados, a dentelladas.
Trazo tus curvas, de abalorios y guirnaldas, con ansia. Me amarro a tus nalgas, anudados y tensos como trapecista de circo, hundidos, en las dunas de la cama.

Confieso que a veces te imagino...
veintiocho días de paz intacta, en tan solo un segundo. Mientras la madrugada va agitando los estambres con el beso de su helada, y un remolino de mantas y nenúfares me arrollan en mi cama. Maldito despertador que alumbra una nueva mañana, manchada de rastro incontrolado de nostalgia, formando surcos en la almohada.

Confieso que a veces te imagino...
y el mundo se me para... el mundo se me escapa...

(texto de Suso, imagen de google)

sábado, 19 de noviembre de 2011

Garabatos, primer beso y canciones por la cara A

Como se aprende a olvidar,
al capitán Haddock, que después de tantas horas de trabajo, le quedaban fuerzas para enseñarme a patear un balón. El timbre que provocaba la estampida al recreo y sentir la magia de jugar en Maracaná, en un simple patio de colegio embarrado. El descampado que dio aliento a los viajes mas salvajes, con las rodillas desolladas, a las banderas de piratas, a la cometa multicolor, erguida como junco, desafiante en las manos del viento. El rudimentario destino que navegar, con un timón astillado, rumbo al hombre que soy hoy.

Como se aprende a olvidar,
las cartas a bolígrafo de letra adolescente, que palpitaban en el buzón poliédrico, la verbena y sus canciones de verano, el pueblo de sierra, los pastizales bajo los tentáculos del sol, el instante eterno que como un punzón en los intestinos, precedió al roce abismal del paladar del primer beso. A la despedida en un septiembre roto, a las cintas de casete, donde maldecía canciones mal grabadas de la radio, por la cara A.

Como se aprende a olvidar,
la parada de autobús de la universidad, tu retrato bajo un paraguas, las clases de arte, los gritos indignados de estudiantes en las calles. La guitarra erizada en las manos, en madrugadas de cumpleaños. Los domingos en el pantano como un cristal, donde relumbra el destello del lomo de un lucio, a flor de agua. Los viajes por carreteras comarcales, el primer sueldo, la noche en un coche teñido de vaho, donde tú, me amaste.

Como se aprende a olvidar, lo que nunca volverá. O es que hoy solo quiero recordar y recordar... lo que me agujerea el alma con su zarpazo.
(Pero no todos los sueños están vestidos, nos quedan algunos rotundos e intactos. Soy así... ya no voy a cambiar.)

(Texto de Suso, imagen de google)

lunes, 14 de noviembre de 2011

Orbitando

No vinimos a vagar por este planeta, ni a evaporarnos astillados sobre las turbulencias de la rutina.

El mundo no está detrás de las cortinas, el mundo está en ti, tatuado en tu ombligo, tejido con cordel cobalto entre las fibras de tu piel, relumbrando en el amago de los labios que se precipitan hacia tu cuello, en los intactos días que quedan por vivir.

Porque el invierno que nos apuñala, es más cálido si los cuerpos se encuentran furtivos, a espaldas del universo, a comerse mutuamente la melancolía.

Cuando tu crees... yo creo. Y lo imposible otra vez parece posible. 
Conspiran las mareas, la luna, los planetas, las partículas...
orbitando y conjugándose para que en cualquier instante eterno, choquemos, 
arrollándonos las almas.

(texto de Suso, imagen de google)

sábado, 29 de octubre de 2011

Una hora más y un fraguar de auroras

Sostenido en la incredulidad de esta noche enferma, ajusto los relojes otra vez, retrasando una hora. Una maldita hora más de desvelo por ti.
Mientras, la sombra de este otoño, engulle mi avispero de recuerdos, como un gran agujero negro.
Y yo pensando... la de veces que te he pedido que no dejes que se escapen mis sueños, que disparados e inconscientes rompen las barreras de asfalto de la ciudad, buscando un remanso de estambres y crisálidas, una llanura de pastizales cobrizos, como antaño, sin ruido de motores ni marcas de neumáticos.

Si tu supieras lo que es amar, no podrías conformarte con una caricia al borde de la cama, y un mundo ordenado en una agenda con las puntas de las hojas dobladas. Porque sentir como te siento yo, es caudal de aguamarina, un escapista sumergido capaz de desanudarse y llevarte a playas desiertas, un temblor de tormenta bajo el ombligo, un beso preciso, justo donde erupciona el bello erizado, sin haberlo pedido, un recolector de sonrisas, una luna en el bolsillo, un fraguar de auroras, dibujos imposibles a carboncillo.

Yo también fui un hombre sensato, que se lo pensaba mil veces, con un porvenir dentro de un tarro, sin azúcar y descafeinado. Ahora muchas veces, lo tiro por la borda, pero quiero vivir la incertidumbre de la locura en el quicio de tu boca, con el relámpago en el estomago, del que sabe paladear las pequeñas cosas.

(Texto de Suso, imagen de google)

martes, 25 de octubre de 2011

Cruces perdidos

Vuelve, tu voz anclada a los herrajes de mi memoria, los jirones de las estelas del sabor de tu paladar. En esta tarde cargada de polvo y humo, se cuela entre sus grietas como una aguja de luz, el brillo de tus pupilas. Y como barcos que parten desde tu pelo, por las entrañas de mi océano herido, navego otra vez tu espalda, que una noche fugaz, creí mía.
Ya no temas, a este amor inyectado en vena, al deseo en los poros, como partículas y confetis alborotados.
 Pero no pierdas el tiempo orbitando hojas muertas de un calendario enfermo, porque puede que mañana sea tarde niña, y esas alforjas cargadas de sueños, se derramen en el umbral de la puerta.

Así que mírame, con una de esas miradas que ven por dentro, con la yema de las retinas, que atisban el palpitar atragantado en la garganta y el nudo de cosquillas derramándose por el cuerpo, y dime que vienes a quedarte. Como antes. Como siempre. Como tantas veces resbaló por la almohada en las madrugadas de desvelos.
Para eso cruzamos los mapas perdidos, en este inmenso planeta.

(Texto de Suso, imagen de google)

miércoles, 19 de octubre de 2011

Fue en esos días...

Fue en esos días...
cuando el planeta enfermó en mis manos, cansado de tantas despedidas. Los aullidos de un otoño vagabundo, mal iluminado, inundaron esta ciudad dormida. Mis dedos temblaron nostálgicos y no nació una nueva canción. Dejé naufragar a la deriva el último recuerdo tuyo que quedaba en el edredón.

Fue en esos días...
en que llovían cenizas en Bagdag, en el que un cielo roto y descarnado vomitaba su lamento. Y al otro lado del mar, el hambre, como una gran maza, golpeaba los estómagos podridos de miles de niños famélicos. Y sonreír se convirtió en una obligación que a escondidas, incumplimos a diario.

Fue en esos días...
en el que el tren que esperaba, descarriló en alguna vía muerta. 
En que los que tentáculos del sol no se posaron sobre mi cama desierta. 
En los que el espejo me insultó con su reflejo, y aquel niño alegre se condenó, creciendo.
Fueron terribles las colas de desempleo, y al llegar a casa, el maldito contestador mudo, 
donde tu voz ya nunca retumbó.

Pero fue en esos días...
en que vestimos los muros desnudos de carteles, que anuncian que otro mundo es posible. 
Porque creí en un futuro intacto, de tormentas de verano, de ventanas abiertas, 
de rumor de calles y plazas, de sonrisas eléctricas. 
De soñar que mañana, encajarán nuestras bocas en calma,  hasta deletrear las palabras mas bellas.

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(texto de Suso imagen de google)

miércoles, 12 de octubre de 2011

Vive omnis momento...

Vive cada momento, ya no tengas miedo. Mira que los días no te esperan, que estallan como partículas en cada despedida y ya estoy cansado de la rutina y sus mentiras. Octubre tal vez nos engañó con sus caricias en los portales, hoy nos trae un sol de hielo y mañana una lluvia que nos quema. Para los que perdimos el norte en el sur, amar se convirtió en un veneno inyectado en vena. Así que vuelve a los lugares donde la emoción te agujereó el pecho, al primer beso que acorraló su lengua de miedo, o la primera vez que viste el mar y un arañazo de salitre te hizo cuestionar este jodido universo.

Vive cada momento, ya no tengas miedo. Que las noches solitarias te van cortando como una navaja, y una tormenta atronadora y febril caerá sobre tu regazo, y maldecirás todos los abrazos que no has dado.
Apenas en un suspiro, yo también crecí como Wendy, traicionando a Petar Pan, nos delató el espejo. No esperes en estos andenes solitarios una primavera, y llena esas maletas vacías. Porque nuestro futuro, es hoy. Mañana, todavía no existe. Anda, pintate de rojo la mejor sonrisa, que ardan las aceras con tus versos, rompiendo esta insípida calma de acordes muertos.

Vive cada momento, ya no tengas miedo. Que un ejercito de fieros guerreros limpian la ciudad de espectros. Que no eres libre por hacer lo que quieras, si al final te encadena la angustia de no escuchar su voz al otro lado del teléfono. Aprende a soplar sobre las heridas, que hablando no nos entendemos, pero tras cada discusión palpita la esperanza. Abre una nueva vereda en esta mañana fría de alambres, alquila un pequeño castillo de arena donde colgar los sueños.
Dime que nunca nos rendimos. Que todavía creemos.

(Texto de Suso, imagen de google)

miércoles, 5 de octubre de 2011

No tengo prisa...

No tengo prisa,
pero sabes que te espero mal aparcado, con las luces de emergencias, y el corazón palpitando en tu contestador una vez más. 
Y es que estas noches dejarán tu herencia de cicatrices en la almohada muda, que no se acostumbra a tus ausencias después de volver a orbitar sus dedos entre tu cabello. Y sabes que me muero por destrozarte la ropa a bocados, por hacerte el amor con el alma, arrojándola contra los cristales de las ventanas, en el pestañeo de la madrugada en llamas.

No tengo prisa,
pero salgo desenfocado en todas las fotos, mientras octubre malvive en las esquinas, creciendo por respirarte a bocanadas. Si quieres subimos a tu habitación y rescatamos el mundo que agoniza, naufragando a la deriva. Podemos probar a querernos de verdad, con esos nervios a pellizcos, en el intestino de dos adolescentes, justo un segundo antes de rozarse la lengua en el primer beso. No mires al cielo, porque ya te dejé la luna mordida en la despensa, por si te sorprende otro viernes oscuro.

No tengo prisa,
pero los soñadores estamos mal visto en estos tiempos de re-evolución, y yo no hago mas que soñar contigo. Que vuelves a tumbarme en el suelo con un golpe de mirada inundada de deseo, mientras el silencio precede a la tormenta de cuerpos que se encajan imantados, inclinados sobre una cama que ya no entiende de paladares.
Solo he venido a decirte lo que siento, que pienso en tu piernas sobre el salpicadero, mientras conduzco por carreteras secundarias del sur, o del norte, porque se mezclaron los puntos cardinales desde que desorganizaste el mapa de mis pasos.

No tengo prisa,
pero sabes que no hago otra cosa mas que quererte.

(Texto de Suso, imagen de google)

viernes, 16 de septiembre de 2011

Las esquinas de septiembre

No se si el tiempo se pondrá en pie y nos besará los labios, o se detendrán las mareas al chocar contra los pliegues de tu falda. Quizás la próxima estación desemboque debajo de tu ombligo, mientras te espero en sus andenes.
Pronto el otoño brotará en estas aceras y mis manos mudas anhelarán la curva de tu espalda, por la que navegaron un viernes esporádico, en mitad de un agosto cobrizo. Quisiera convencerte que reiré al compás de tus pies nerviosos bajo las sábanas, que solo yo te erizaré la piel al morder todos los poros de tu cuerpo, sin pensar que otra madrugada quedó huérfana de tus caricias.

Y ahora dormirás, mientras yo vigilo la noche celoso, con la maldita costumbre de compartir el colchón con los anclajes del insomnio y las paredes que chorrean tus recuerdos, mientras las agujas de luz, de esta ciudad herida, se afilan por las rendijas de las persianas posándose sobre mi cama.
Me pregunto tantas veces ¿y ahora qué?, que la oscuridad se corta con los signos de interrogación, fríos, caminando sonámbulos por la cuerda de tender, y el latir de tantas despedidas lanza sus zarpas en mi cuello, como un animal en celo, que salta por la ventana que siempre tengo abierta, por si decides volver por sorpresa.

No se que nos espera al girar las esquinas de este septiembre moribundo, princesa, pero me condeno a pena de muerte por querer asesinarlo y habitar para siempre en el brillo de tus ojos negros.
Porque la palabra soñar, la empezaste a deletrear conmigo...

(texto de Suso, imagen de google)


martes, 6 de septiembre de 2011

A dos palmos sobre el suelo




















Puede que te encuentre entre tantos rostros,
con las pupilas orbitando nubes de óleos.
Que no busques motivos para imantarnos los labios,
que la inquietud no hunda sus garras en tu almohada,
mientras yo espero en mitad de la noche oscura,
a que me corte la luna rota. 
Que el deseo rompa los escaparates a pedradas, 
y salten las almas libres por las arterias de esta ciudad, dibujando amapolas,
mientras me gritas que me esperaste toda un vida,
y las alarmas suenan descontroladas, estallando como enjambres,
contra los quicios de las ventanas.
Y proponerte un amor a dos palmos sobre el suelo,
aunque tus pies no se atrevan a levantarse de la tierra.
Que volvamos a caminar las huellas, que dejamos, a la inversa,
para recuperar cada beso entre las dunas de las sábanas.
Que me inspires tantas y tantas cosas...
que al final, simplemente, me dejes mudo y no te diga nada...

(texto de Suso, imagen de google)

martes, 30 de agosto de 2011

La cara inferior de la moneda

La vi, bailaba bajo las luces en las fiestas del pueblo, con las pestañas teñidas de confetis, y el brillo de la pupilas posadas en el viento. Lancé mis letras temblando, en una botella, sin saber que nunca hubo mar, que encallaron todos los verbos contra las costas desiertas, que las cicatrices me quebraron los labios.

Yo quise ser sueño, pero las fuerzas flaquearon en alguno de los asaltos, en las aceras traicioneras de este jodido verano. Se evaporó la música que alzó los puños en un unir de bocas, de la última batalla golpeando la memoria, que murió al abrirse las puertas del ascensor. Brillaba la luna que te dejé entre las sábanas, por si venía la noche espesa y así me recordabas, tan solo apuramos un juego que nunca tuvo destino, unas caricias que agujerearon, a tiros, las paredes de nuestras rutinas.

Y se desplomó toda una vida en una tarde de domingo, aplazando las miradas tres inviernos, por ver crecer un árbol en las arenas de este desierto. Solo quise ser hombre, borrar de un plumazo los titubeos roídos del pasado, y llenarte de sonrisas la palma de las manos, decirte que te dejaras querer, esperando a que brotara el delirio entre los dedos.

Puede que no supiera darte lo que nunca buscaste. Y el amor quedó moribundo en la cara inferior de la moneda que lanzamos al aire.

(Texto de Suso, imagen de google)

jueves, 18 de agosto de 2011

Si quieres...
















Si quieres, nos despedimos como desconocidos,
tú, haces que piensas en él, y nos esquivamos los labios.
Yo me olvido del eco de tu voz retumbando entre mis brazos,
de los bancos mojados en los que nos sentamos
y hasta puedo mentirte y decirte, que no te quiero tanto.

Si quieres, te convenzo y me marcho para siempre,
todo termina en un secuestro de tiempo, apenas nos rozamos las pupilas
por última vez y en unas cuantas estaciones me habrás olvidado.
Dejamos maldecir a Cupido su fracaso, mientras rompe el arco.

Si quieres, dejo que la vida pase de pie,
veloz, como desde la ventanilla de un tren.
Vacío las estanterías de tu alma, si es que aún me queda algo,
y dejo la maleta llena de escombros junto al rellano,
por si cambian de sentidos las aceras y llueven cenizas este verano.

Si quieres, no vuelvo a escribir sobre la noche que dejaste huérfanos
los ojales de mi camisa, sobre el vuelco de cuerpos orbitando en una cama hundida,
de mi lengua aterrizando, en llamas, sobre la estela de tu espalda,
del porvenir mal vestido que nos envidiaba detrás de la ventana.

Pero...
si yo te pongo... y tú me pones... el mundo patas arriba...
saltemos sin paracaídas,
que el sueño aguarda en las esquinas.

(letra para canción de Suso, imagen de google)

martes, 16 de agosto de 2011

Lo aposté todo a tu boca














Saltabas por los arrabales de mi sueño, 
abriéndome las cortinas a la plaza en penumbras, 
que añora nuestras caricias en los portales.
Me debes tantas madrugadas sin dormir...
que la luna se desplomó en mi regazo, 
con el alma de puntillas, no le supe que decir.
Este calor me envuelve con sus tentáculos, y el tiempo, sin ti, se hizo largo...
Y nunca hubo una llamada que pudiese contestar.
Que serán de las horas que compartimos, 
que murieron entre cuatro paredes, 
del mundo brotando entre tus dedos, de un cielo que agoniza a portazos, 
de los mordiscos a tu lunar, en la oscuridad de aquel cine que cerraron.
Ya arrojé mis fuerzas contra tu cristal, te dejé las últimas palabras
en el vaho de la ventana, como un ladrón a cara descubierta, 
me dejé coger escalando las murallas, 
pero al otro lado, nunca hubo arena de playa.

¿Sabes?, esta noche apostaré todo lo que tengo
a tu boca, para demostrarte que un beso en nuestros labios,
sabe mejor que los cientos que hayas dado...
pero puede que esta lengua ya no te vuelva conjugar.

(letra para canción de Suso, imagen de google)

domingo, 7 de agosto de 2011

La danza de la cobardía

Yo, lo sé. Y tú, lo sabes. Que me instalo en tu piel, cuando estamos juntos, habitándote con furia, estallándote dentro, para llenarte todos esos vacíos, que niegas, de tu mundo matemático. Y sientes las espinas del cosquilleo adolescente, invadiendo cada rincón oculto de tu cuerpo, cuando navego las olas de tu cuello. Si ahora estuvieras cerca, te prestaría mis manos curativas, me basta una caricia para aliviar tu paladar herido.
Yo seguiré en ti, aguardando el día en que vuelva a nacer al reflejarme en tus pupilas. Con la misma ilusión del niño de cicatrices cobrizas en las rodillas, que se levanta, una y otra vez, hasta aprender a caminar. Porque somos seres imantados, que terminan encontrándose en un latir de cuerpos sordomudos, que se anudan al filo de la tarde en llamas, para amarse por fuera y por dentro, en las arenas movedizas de esta ciudad dormida.

Toda la vida estuve en pie, esperándote en los andenes, y ahora se, que te encontré.

Sin embargo, nos fuimos ajenos, sin pertenecernos, quebrándonos el viento, sin que nunca hiciésemos una maleta a medias. La maldita danza de la cobardía y el sentimiento de culpa no nos dejaron avistar el faro, a las mismas puertas de Itaca. 
Por eso desde esta orilla, te acuno todas mis letras, para ponerte de puntillas el corazón, y que tu voz sorprenda a mi garganta llamándola esta noche, huyendo de un quizás, o de un imposible, para ser como estelas de aves migratorias buscando un lugar en el mundo, bajo estas tormentas de verano que abdican sobre los tejados.
Puede que nunca deba volver a verte, para mentirme y sentirte sólo mía, siempre, como en el último beso.

(Texto de Suso, imagen de google)

miércoles, 3 de agosto de 2011

Las manos del viento
















(letra para canción, por Suso, imagen de google)


Ha amanecido este martes nublado,
con jirones de nubes, prendidos de los tejados.
¿Sabes?, ayer te eché de menos,
volaron pavesas, en el reflejo del espejo.
Mientras tanto, sigo venciendo las rutinas,
el terror al fantasma de tu silla vacía.
Y al otro lado de las cortinas, tiembla una nueva mañana,
muros pintados, indignados atrincherados para otra batalla.
Tengo los labios de la nostalgia, bajando por mis piernas,
el peso de la rabia, un nudo de verbos apuntándome a la cabeza.
Déjame un par de palabras en el contestador,
y vuelco este jodido planeta, por fundirme en tu abrazo,
por dibujarte un eco de primavera, orbitando en tu regazo.
Ahora es el momento, de nadar en esta marea,
me duele la arena en los bolsillos y que la distancia venza.
Miles de escalofríos contigo, levantan al vuelo como libélulas.

Hoy es un día cualquiera, de tormentas eléctricas
en mitad del desértico verano,
solamente que envidio el viento lejano
que acaricia tu pelo, cuando deberían ser mis manos...
deberían ser mis manos...

domingo, 31 de julio de 2011

De príncipes y princesas

Puede que te mientas y esta noche duermas con él, bajo el hechizo de una ciudad bella y lejana.
Pero puede también, que en apenas un parpadeo del estambre de tus pestañas, el recuerdo de aquella madrugada, te corte como un cristal y el tacto de tu piel palpite, cuando te veas sentada en mis rodillas, con el corazón anudado en el estómago, hecha una madeja entre mis brazos, mientras yo cuento tus lunares uno a uno, en los rincones tibios de tu espalda, y te beso esa pequeña cicatriz que embellece tu muslo.

Por aquí, agosto quema, y encabritado me muerde los hombros y los despelleja, en este maldito callejón sin salida. Los tejados crujen heridos, golpeados por los latigazos de este sol. Y sigo echándote de menos, consciente de lo mucho que duele perder lo que nunca perteneció.

Porque se, plenamente, que ya nadie podrá entenderte como yo, por fuera y por dentro, ni hacerte sentir el rumor de música en el estómago o ese cosquilleo que te eriza los pelos de la nuca. El caprichoso destino nos atrajo como planetas que se orbitan.
Y en las arenas de este desierto de anémonas y lunas, repaso, absorto, cada una de las miradas con las que nos comimos en silencio, detrás de un millón de notas amarillas en las que intercambiamos anhelos y locuras, escritos a lápiz, mientras te observo despistada y me suicido en el eclipse de tus ojos negros.

Y hago balance de todo lo que aún no te di. Rebosarte el cabello de pompas de jabón, dormir la siesta al compás del ventilador, llenarte las sábanas de confetis y guirnaldas, pisar charcos, reírnos tumbados en los vértices del suelo, tararear juntos aquella canción cómplice del primer saborear de nuestro paladar, o compartir una maleta rumbo a Nunca Jamás...

Quizás debería marcharme, olvidarme de este cuento sin príncipes ni princesas, sin moralejas y finales felices. Pero aquí sigo, esperándote en este maldito portal, convencido que encontrarás el camino de regreso, para pedirme que trepe por tu trenza y amarre el horizonte en tu ventana.
Porque te conozco de toda una vida que nunca vivimos, y te espero en la vida
que está por vivir, arrastrando una cadena de sueños que compartir contigo...

(texto de Suso, imagen de google)

sábado, 23 de julio de 2011

Ahora que te vas

Ahora que te vas, tendré que soñarte. Saborearte el paladar que una vez, apenas rocé. Imaginarme el tacto de tu piel y vestirlo de constelaciones de lunares sobre los hombros. Colarme como céfiro inquieto bajo el vestido de verano que tantas veces anhelé quitarte. Pasear tu cuerpo con las pupilas absortas del viajero, que descubre cada poro de tu cuello, como un paraíso perdido, que lo muerde con furia hasta hacerte temblar y sentir el palpitar de tu corazón en la misma yema de los dedos, mientras me dices: acércate, acércate.

Porque te quiero absurdamente, como el grito de un loco en aire desvelado, en manos, pestañas, lenguas, en los campos que rodean el pueblo, perlados de escarcha invernal, en las aguas de cántaros de barro, en el trallazo del trueno que estalla en música, golpeando la noche serena.

Y así, en apenas un parpadeo, te voy esculpiendo, a dentelladas, con ansias de ti.
Deseando crear bajo nuestros pasos, una vereda de verdes orillas, para que tu sombra y la mía escapen y terminen abdicando al deseo, sobre la fina arena de una playa, bajo los celos de una luna medio mordida que acuna nuestros abrazos. Porque hoy es siempre todavía, y el eco de tu risa me caló hasta los huesos.

Así te vas, y yo con el miedo instalado en mis intestinos, esperando con la luz encendida por si decides volver por sorpresa, dispuesta a colorear nuestro mundo de ocres y promesas que se abran como girasoles en la mañana.

Ahora que te vas, tendré que soñarte. Y estoy insomne, para no dormir, y así nunca dejar de hacerlo.

(Texto Suso, imagen google retocada por Suso)

sábado, 16 de julio de 2011

Stand-by

Los dos nos miramos en silencio, bajo la lluvia de fuego de este julio, que se instala en las pestañas.
Porque es el momento del encuentro, y los cuerpos que antes eran sombras soñadas, ahora son pieles desnudas, reales, tacto, poros, labios que se tocan.
Yo me empeño en dibujarte poemas sobre la fina curva de tu cuello, mientras tú, buscas en el diccionario, las palabras mudas que te digo entre líneas.
Déjate convencer, y besa la noche en pie, conmigo. Mañana ya tendremos tiempo de astillarnos los dedos contando incertidumbres. Pero hoy no. Hoy, las agujas del sol se cuelan por las persianas, para recordarnos que seguimos vivos, que nuestra historia se talla en la luz de un semáforo en ámbar en mitad del desierto, en el deseo de volcar los mapas y desordenar todas las malditas señales de vuelo, y buscar el rumor de verbenas y plazas, el olor de los naranjos, el ceñir de olas en las playas que tanto anhelas.
Yo no quiero ser ave de paso, ni vela henchida de viento que sople tu norte esporádicamente. Yo pretendo pintarte los ojos de flores cobrizas, de campos de girasoles, cubrirte el pasar de años con bóveda de cañón, para protegerte de tus miedos, morderte las nalgas, esperarte en un portal, hacerte rebosar el vértigo en esta pasión.

Pero si aun así te vas...
Caminaré sobre mis pasos vencidos, ajados, vejados, en pálidos reflejos adormecidos, en curvas, sierras y declives, en seca tierra agujereada de olivos... pero volveré una y otra vez, a buscarte, siempre, a buscarte.
Porque voy a descolocarte las coordenadas de tu mundo matemático perfecto, para que cada segundo juntos, viajemos utópicos, a un lugar perdido... y amar, tan solo amar, solo eso...

(texto de Suso imagen tomada de google)

sábado, 9 de julio de 2011

Seres imperfectos...

Hoy el mundo gira en la curva de tu espalda.
Pintate los labios de nubes y óleos y salta.
Porque la vida nos aguarda detrás de las cortinas
para dejarse encañonar por tus ojos negros.
Que ya sufrimos bastante a diario, y quiero claudicar 
en el relámpago de tu risa.
No pido al tiempo que haga un nudo al pasado,
tan solo deseo camuflarme en tu verbo,
conjugar tus suspiros, salir a la calle vestido de tu piel a bebernos al abrigo de nuestra existencia.
Y revivir ese instante de lenguas encabritadas, difuminadas en la tarde espesa. 
Volver tarde, una y otra vez, en medio de la noche preñada de miradas mudas que se rozan, ajenas al murmullo de las dudas y las rutinas que pretenden asesinarnos en los días inciertos.
Hacer nuestro camino, hoy y siempre, como seres imperfectos que se aman sin defectos.

(texto de Suso imagen de google)

miércoles, 8 de junio de 2011

Coloreando...

Casi ocho años navegando juntos por el reflejo del espejo...
y tu sonrisa sigue siendo tan jodidamente bella...

Beatriz despierta de las espinas del sueño en su cama de luna, con el aleteo de pavesas prendidas de las pestañas, de la fina curva de la espalda, de sus manos de agua. Es una puerta abierta a los campos verdes, a las calles bruñidas de siglos sin ruido de motores, al abrigo y palabra del poeta, el viento de poniente que besa las macetas.

Y camino del trabajo dibuja en el vaho de las ventanas, constelaciones, libélulas que se levantan al vuelo, futuro disfrazado de caricias, tambor de tormenta, cortejo de fieras, blanca tiza que sonroja las paredes, cerezos, tinta en el ombligo, bóveda de cañón que cubre los aguaceros, viajes por carretera, pastizales, playas sureñas...

Y así, casi sin querer, va pintando de vivos óleos,
un mundo que solamente era, una sombra grisácea y difusa.

(Texto e imagen de Suso)

domingo, 5 de junio de 2011

Domingo menos uno


Llueve. Estalla sobre los tejados un fino aguacero de alfileres perlados. Es un domingo veraniego de ventanas abiertas, de barro sobre las macetas que cuelgan en el balcón, de remiendo de ojales y libros a medio leer, ahogados en el eco lejano del tambor de la tormenta y luces fugaces que palpitan al fondo de la avenida inclinada.

Y yo, desnudándote. Te pinto de viernes la curva de tu espalda mientras tejo sueños para cuando me encañone el alba. No se que me hace ser un loco imprudente, que de tanto imaginarte me asesino, pero tus manos son ocaso de este junio, desdén de la mar que no se deja navegar. 
Yo solo te sueño para saber si existes, y así en tus ojos puedo encontrarme. Será el terror de este eclipse de pupilas, las tardes de orillas vacías, el remanso de paz perdida, el paisaje del pueblo que se me anuda en la garganta. Porque tú, tienes mi rumbo dibujado en tus nalgas, el encajar de lenguas, el paladar de besos adormecidos, los acordes por componer.
Y así te quiero, condenado a amarte y nunca tocarte.

Y sigue lloviendo.

(Texto de Suso, imagen tomada de google)

jueves, 2 de junio de 2011

Las pupilas ancianas

Cae la noche vertical y espesa, como el telón de un viejo teatro. Arrojan sus ansías contra el cristal de las ventanas, se clava el palpitar del corazón en los riñones, a latigazos, mientras un nudo de gemidos sordos encallan en la garganta rota. No tuvieron tiempo para recoger muchas pertenencias, tampoco las poseen. El alma duele en carne viva por la vida que queda impregnada en su casa, en el corral de paredes de blanca cal, en el olivo que orgulloso se mece en la brisa matinal, en las cenas bajo la parra
besando el cazo de rojizo gazpacho salpicado de uvas.

Agazapados esperan una señal, un reflejo de luz que les oriente por la cañada silente. Como gatos pardos, que pueblan los tejados sin perder el rumbo, deben correr hasta los montes cercanos. Sin mirar atrás. Sin el lastre del recuerdo de ver difuminarse ante sus ojos toda la infancia de un plumazo que se atraganta a sus espaldas.
Las columnas de soldados ya deben estar cerca. Retumban sus pasos como un tambor acompasado sobre la cobriza tierra. Traen heridas abiertas, barro en las pestañas, sangre en la mirada y un huracán de motores detrás del horizonte.

Ahora es el momento. 
Las siluetas de los niños, mujeres y ancianos se van deshaciendo en las cenizas de la oscuridad, como negra boca de lobo. Una pequeño grupo de hombres, resiste. Con la utopía tatuada en la frente de querer vencer una batalla perdida...

Se le empañan los ojos mientras me lo cuenta y debe detener su historia.
Aunque pasado un rato sonríe pícaro, cuando se refleja
en las pupilas ancianas de ella... y le susurra:
- hace una vida de aquello... la que hemos vivido juntos, niña... 


(Texto de Suso, imagen tomada de google y retocada)

martes, 10 de mayo de 2011

Recomponer

La lengua de la primavera no bastó para lamerles la herrumbre del invierno, por eso siguen sentados, en silencio, mirando el reflejo de los trallazos de las bombas en Pakistán, de los pasos muertos detrás de la linea roja de espere su turno en la cola de la oficina de desempleo. Y el aire se inclina inquieto, perlado de humedad, veloz entre las grietas de este tejado hipotecado que abraza sus desvelos.
Igual ya no se pinta los labios de rojo, ni dibuja constelaciones en el vaho de las ventanas. Tampoco se atrincheran en una batalla de cuerpos ciegos, que se conjugan de pies a cabeza, encerrados en una habitación con vistas a la torre orgullosa de la catedral de Norwich.
Será esta ciudad a punto de estallar, o este fino cordón de hiedra que aterra en las esquinas, malviviendo de los restos de lluvia. Bajo el peso de su propia gravedad, caen en los anclajes del recuerdo, astillados por las banderas revolucionarias, las letras de algún cantautor, las tardes en la facultad, las ansias de volar.
Y todo cambia. Y la jodida noche se pone de pie para arrojarles la desgana contra las costillas.

Pero también sucede que en un cruce palpitante de pupilas, se encuentran. Y se desata un atisbo de sonrisa mientras sus camisas se enlazan desabrochadas y la pareja joven de aquellos años se les instala en el regazo, en los portales desiertos donde se comieron a besos, en un recomponer de citas inocentes que terminaban con los pies enterrados en la arena cobriza, bajo un sol de latigazos furiosos y fresca agua en cántaros de barro.
Y el mundo, una vez más, cobra sentido.

(texto de Suso, imagen tomada de google)

sábado, 30 de abril de 2011

Tu nombre...

Tu nombre me sabe...

a los juncos que bailan erguidos y orgullosos junto a la ribera, a ladridos de perros en las noches calurosas de agosto, a paredes desconchadas de viejas calles en las que perduran nuestros nombres, pintados a tiza, con trazos adolescentes, a la batalla de cuerpos que se comen mudos, manos, cuellos, nalgas, anudados sobre un banco de madera, al abrigo de un parque oscuro y sin nombre.
A helado de limón casero, a gazpacho bajo la parra y siesta sobre un colchón de lana que engulle por el medio como arenas movedizas, al olor de tierra mojada que cala en los pulmones, bajo los trallazos de tormentas que rugen sus tripas encabritadas.
A los lomos de la sierra, que no se deja cabalgar, derramando las casas en equilibrios imperfectos, a los caminos que se abren entre los campos de girasoles, al tiempo despacio sin reloj ni compás, a brújulas que no encuentran el norte, a Seat 131 devorando curvas cerradas bajo los latigazos del sol de verano. 
A jara, al tractor que acuchilla los rojizos terrones para sembrar en los intestinos de los campos de secano, a vellones de lana, a mar de pastizales cobrizos, a la abuela que barre la puerta, al olor de las retamas, al niño que dejó su reflejo contenido de pupilas en algún rincón, soñando una revolución...

Tu nombre sigue haciendo llaga en mi paladar, desde que el mapa se inclinó, vertiendo los puntos cardinales, y ya no encontramos el camino de regreso. 

(Texto y fotografia de Suso)

martes, 26 de abril de 2011

Otro sentido...

Quizás ha llegado el momento de darle otro sentido a la vida. Arrojarla contra las ventanas, hacerla rebotar como piedras planas sobre el agua dibujando círculos concéntricos.
El momento de mordernos los labios y dejar de comernos con la mirada cobarde en el silencio de la mañana, de despertar con el tambor del corazón, desde el umbral, cuando nos decimos adiós.
El momento de coserle los párpados a la estela que dejó el invierno y quemarnos en la primavera, como pavesas rojas, que se descuelgan por la brisa de la tarde en jirones palpitantes.
El momento de abandonar la calma traicionera del terror de las puertas encajadas, del miedo a la lluvia que ahoga las macetas, de las paredes en penumbras detrás de las persianas a medio cerrar.
El momento de andar descalzos sobre la conciencia y encañonarle las costillas, porque hoy se ve el horizonte nítido, desde cualquier lugar desde donde lo mires... si lo miras conmigo...

(texto de Suso, imagen tomada de google)

domingo, 10 de abril de 2011

Coordenadas

En que momento no nos comimos los labios, mientras los glaciares desaparecen bajo las lágrimas del mercurio ascendente. Allí con los ojos desnudos, gritando un encajar de cuerpos ciegos que se comen con las manos, conteniendo las ansias como títeres trapecistas movidos por hilos que retienen el unir de bocas imantadas. 

Yo vi tu piel morena, al temblor del miedo de la batalla. Pero el amor cobarde sucumbió al no decir: ¡te necesito!. En apenas un eclipse de pupilas que se despiden en una tarde en calma, nos perdemos.

Y la vida sigue, sobre corrientes de escombros y un desabrochar de ojales extraños en sueños contenidos. Y la ciudad continua despertando cada mañana, mansa, ajena al crujir de almas encalladas en olas muertas que estallan entre las sábanas.

Igual encuentro la brújula y el valor que me lleva a tu puerta, esquivando el zarpazo de nostalgia.
En esta carretera de crestas cobrizas, sobre un papel flotante dibujo tus coordenadas...
Espera... Ya voy.

(texto de Suso, imagen tomada de google)

viernes, 8 de abril de 2011

Girando en un lienzo carcomido

Siempre escribo solo, tal vez por manía, que sólo yo me entiendo, o simplemente no se había dado la ocasión. Mi amiga Noe Palma, del blog La oscuridad se puso a brillar me propuso escribir algo juntos. Así que envíe un puñado de frases hacia Argentina, ella las devolvío... y en algún punto del océano se mezclaron las letras y el texto quedó así, espontáneo:
 

Se enamoró de una sombra, en aquel oleaje colorido de paraguas, que flotaban como corchos, calle abajo. Desde entonces, busca la sonrisa que claudicó herida entre sus escombros, persiguiendo un reflejo, una estela de agua, unas manos fugaces de humo que hacen crujir sus intestinos cuando la recuerda, en las noches de desvelos, con la luna mordida sobre la fina línea de los tejados...

Hay un eco matemático incubando la suma de uno menos uno, sombra menos sombra, ardida mutilación de un latido poco probable y mediocre. Sí, la luna en el tejado. Sí, había música esa noche, pero apagó el sonido de abrir y cerrar la ventana. Llovía. El olor a verde mojado contra el silencio se acercaba. Encendió el decimonoveno cigarrillo y se dijo a sí mismo: ¡ya no más!. Y sopló hacia dentro del rostro lo que no escribía.

Pero puede que todo cambie, que el rumor de sus nalgas y caderas le impregne tierra adentro, que cierre sus fronteras con el palpitar de lenguas encajadas lamiendo sus heridas. Al fin y al cabo somos habitantes destinados a encontrarnos.
Cada tanto, solía abandonar la idea de soledad inacabada. Cuando se acostó a escuchar el viento, vio el cielo raso a modo de dibujos uniformes, lo sintió girar como un lienzo carcomido por el agua. Rió apenas, dejó la foto en sepia bajo la almohada.

Repasó las viejas estancias vacías, las cartas hacinadas sobre la cama y emprendió un camino de barros y arcillas, con la esperanza de naufragar en su estanque de nenúfares,  para dormir compartiendo su hamaca colgada en el horizonte plomizo.

(texto de Suso y Noe Palma, imagen de google retocada)

domingo, 27 de marzo de 2011

Tus ojos de marzo

Llovía. Una tormenta de arena azotaba las orillas de tus pestañas, mientras llorabas el rimel y besabas el último cigarrillo, acodada en la ventana. Tantos huecos vacíos, en el océano de tejados y antenas que se extienden en un palpitar de luces, otra madrugada mordida.
Puede que no suene el teléfono y te coma las ganas su voz en el contestador, que no te sueñe, que habite enterrado en otras sábanas sobre nalgas extrañas, consumiendo el paladar que a ti te falta.

Prueba a ser abecedario, barco de papel en corrientes cristalinas, desnuda piel sobre cubierta, bajo un sol de trallazos y serpentinas. Píntate los labios de óleos y arcillas, que ahuyenten la desidia de humeantes sombras, envuélvete en aromáticos juncos de ribera, en torrente de almíbar, para espantar humos y dudas de conciencias.

Porque las soledades curan por sorpresa, al girar las esquinas, y a mi siempre me gustaron tus ojos en marzo. Si te vienes conmigo, partiremos como abejarucos sin rumbo, hacia un horizonte dormido, a tendernos al borde de la calma y cerrar para siempre aquella puerta.

(Texto de Suso, imagen tomada de google)

miércoles, 23 de marzo de 2011

La poderosa

Por eso escribo, para recordar que sigues conmigo, mientras se desangra el pueblo indígena, y hay quien afirma que Marcos agoniza, en algún lugar de las montañas mexicanas. Será que ponemos trabas a la esperanza, en nuestro letargo de comodidades tecnológicas, mientras la rutina nos cuelga en los intestinos, intentando labrar un porvenir que garantice nuestro retiro.
Y hago repaso, de aquellos que lucharon, con la furia del motor de la poderosa que sostuvo en sus lomos a Granado y Guevara por toda América del Sur. Cuántos olvidados que tragaron polvo en el aire creyendo acercarse a una línea de horizonte que a cada paso se alejaba más.
Pero estamos vivos, y pequeñas cosas pueden cambiar, porque la revolución continua por dentro, en los libros, en la música, en la palabra, en la firme creencia de que la única lucha que se pierde, es la que se abandona.
Porque bajo este cielo de barro y cenizas, hoy sueño una utopía: que la tierra es del que la trabaja, que se educa en la tolerancia y respeto a la diversidad, que huele a hierbabuena en lugar de a gasolina, que los niños juegan en la calle y no claudican en un taller clandestino, que los indios no se arrinconan en reservas, que...                ... hay tantas cosas por hacer ...

(Texto de Suso, imagen de la película Diarios de motocicleta)

viernes, 18 de marzo de 2011

Vivencias que cicatrizan en la lengua

En las batallas del sueño:

Eres la veleta erguida a los cuatro vientos, galaxia de palpitantes lunares en cántaros de arcilla y cañas. La voz dormida de luz y agua, el paisaje de trigo limpio, el eclipse de pupilas en mi ventana.
Los farolillos y escarcha de serpentinas, el deslenguar de lenguas, el bramido de mares, el recorrer de labios en tus nalgas. 
Las calles inclinadas, esquinas de Madrid, los pies en el salpicadero cantando hasta Puerto Real. Tus rizos de aguamarina esparcidos en las dunas de las sábanas, el claudicar de cuerpos, la serena calma...

Los aspersores lloviendo reflejos de océanos, sobre nuestro tejado en Sevilla, la rumba erizada en la piel al tacto de tus mejillas. Las nubes bajas que se enganchan en los rascacielos, vientre de tráfico, carne viva en ausencias, acuarelas y óleos que van llenando las paredes ciegas.
El huracán pastando en tierra extremeña, el horizonte en los ojos, el ruido en la escalera. La playa de Torredembarra, Toledo, Ismael, la noche en pie, herida de celos, el uno de Enero. El metro vomitando rostros rutinarios, tu risa estallando veloz en las tripas de Lisboa, el tambor de la tormenta del pueblo, las flores silvestres que no quieren maceta...

En las batallas del sueño, te recuerdo.

Al abrir los ojos...

                                     ya te veo.

(texto e imagen de Suso)
  

domingo, 6 de marzo de 2011

Veinte patadas y un beso desesperado

Será la fina lluvia suspendida en las pestañas como brillantes cascabeles, o el olor inyectado en vena del incienso que queman en la calle Sierpes.
Será este reloj de arena, convertido en barro, por el que se deslizan las horas, o la luna afilada que se posa en los tejados ennegrecidos, arañándolos con su tentáculo de luz. 
Será que últimamente me peleo con el mundo y le doy veinte patadas y al final de semana nos reconciliamos con un beso desesperado. Serán las aceras desiertas en las que desgastamos las suelas, o las esquinas muertas donde un verano, rudimentario y seco, encajamos nuestras bocas, en su llanura de penumbras. Será el terror al eclipse de tus pupilas o el tacto del recuerdo que me corta como un cristal roto.

No se que será, pero hoy pienso en ti. Y así se que existes, en mi rumor de mares, en las cálidas tardes de la arboleda de lindes melancólicas de mi memoria. 
Por eso me cuelgo en la cuerda de tender, para que la tormenta me limpie por dentro, y después, a esperar que salga el sol y seque estas ansias de ti.

(texto de Suso, imagen de google retocada)

viernes, 18 de febrero de 2011

Si vienes conmigo

Quisiera sentirte palpitar en las yemas de mis dedos mientras tu gemido vuela hasta instalarse en los tejados. Ni otros mundos escarchados me han calado hasta los huesos con el vértigo de esta pasión. Vives dentro de mi, y me alimento del gorgoteo de tu recuerdo fresco sobre ánforas de barro.
En mi sueño de verdes huertas, caminas por el umbral del mundo, guiñándole el ojo al invierno para que te abra mi portal y claudiques en mi habitación con vistas a la luna medio mordida, posada sobre las antenas metálicas.

Si te vienes conmigo, cubriremos con tela una primavera, para que solo florezca, en el rincón perdido que reflejen nuestros ojos. Así quiero vivir este amor, que destiña en cada beso, en cada paso que erice la piel a la tarde suspendida en el trémulo tambor de una tormenta veraniega.
Sólos en mi horizonte tú y yo. Viendo brotar el sol cada mañana en las lágrimas del mercurio, que sucumbe bajo el desierto cálido de nuestro refugio de sábanas rizadas.

No puedo anhelar nada más que este deseo de naufragar al paso de los años, hasta envejecer en las bulerías del tiempo juntos, en una vida plena de conciencias, plagada de recuerdos compartidos, todos contigo.

(texto de Suso, imagen tomada de google)

sábado, 12 de febrero de 2011

Pájaros de papel


Ya no llueve la primavera en tus párpados, niña. Asaltaría tus nalgas y las mordería hasta hacerte estallar en la bajamar, pero después, me dejaría llevar hasta las costas y cruzaría por los pastos ardientes tierra adentro, me marcharía en busca de los trapecios de los equilibristas.
Ya no soy un espejismo en el desierto de los relojes de arena, ni un labio de humo a medio besar en cántaros de arcilla prendidos de patios cordobeses. La vida aguarda al torcer la esquina, como un bandido desesperado, loco por encañonarme las costillas y robarme el tiempo.

Por eso creo que me dejé horas olvidadas, las que ahora persigo en el desmayo del sueño, para cruzar los vados, buscar un efímero destello de las pupilas del horizonte, pintado a carboncillo, la daga de la aurora dibujada de candiles, claudicar en la curva de tu espalda en una habitación sin vistas, limpiar los campos de cercados y alambradas, desplegar velas y apagar motores, contemplar el manto de escarcha perlada que llora la madrugada, oler las cañadas, o tararear más canciones...
Cuantas veces lo hablamos en aquellos portales donde los adolescentes imantados encajaban bocas y batir de lenguas al trémulo palpitar de corazones desbocados. Y sin embargo, dejamos que el calendario nos engullera como arenas movedizas, en medio de esta ciudad alquitranada y plomiza.

Si quieres nos mentimos.
Y seguimos como pájaros de papel,
silbando alegres, posados en una cuerda de tender,
sin poder imaginar, que no podemos saltar a volar,
difuminando nuestra sombra y fundiéndola con la mañana vacía.

(texto de Suso, imagen sacada de google)