"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Memento vivere

Esta es una vieja entrada que escribí en el blog antiguo, simplemente quería recuperarla para que no se olviden de las pequeñas cosas, y este próximo año, SE ACUERDEN DE VIVIR.
FELIZ AÑO NUEVO!!!


Acuérdate:

de recolectar sonrisas, de dibujar círculos al pisar
los charcos, de soplar un diente de león, de oler la tierra mojada, de limpiar el alma bajo la lluvia de tormentas de verano, de claudicar en una habitación de hotel, de hacer maletas para descubrir nuevos puntos cardinales, de coleccionar marca-páginas, de compartir helado, de derretirte los párpados viendo caer los tentáculos del sol detrás del horizonte. Soplar velas y navegar sin motores, de ser los dueños del cielo, de ir al cine a una de esas películas de autor y sala vacía, de recoger caracolas de la arena, de escuchar tu canción favorita al compás del ventilador, de ver caer estrellas en noches inclinadas de agosto, de llenar cajas de recuerdos, de caminar descalzo, de encadenar palabras, de besar todos los días, de leer cartas entre líneas, de vibrar cuerdas de guitarra, de coser retales, de condimentar la comida, de vivir cada instante...

Olvídate:

de deshidratarte en lágrimas vivas en una despedida, del sexo vacío, de la soledad en compañía, de la lucha a tumba abierta con los malditos lunes rutinarios, de las alarmas, de lo semáforos en rojo, de los horarios, de los abismos, de las macetas mustias, de las tormentas eléctricas, de los pasos perdidos, los libros en blanco. De los errores cometidos que permiten que en estos tiempos, todavía, se dejen la vida cientos de personas, en el fondo del mar al cruzar el estrecho, de las costas agonizando por la marea negra, del humo de las chimeneas, de las ansias por amar en la lejanía, de los labios rotos a golpes, de las cicatrices, de los exámenes teóricos, de la velocidad sin control, de plazas de aparcamientos ocupadas, de ojales sin botones, del vértigo, de la ira...


Acuérdate, que somos habitantes que nos cruzamos
y que seguimos vivos.
Que reinventamos el mundo,
que silenciamos sus gritos y gemidos.
Que más allá de estos muros, existen paraísos.
Que no estamos tan solos, que los sueños
son compartidos, y tanto, tanto, por hacer contigo...

(Texto de Suso, imagen tomada de google)

domingo, 26 de diciembre de 2010

Aire sureño


  
Aire sureño,
hinchan mis pulmones
las bocanadas de tus sueños.
Aire sureño,
aprendí a malvivir sin besos
buscando tus raíces en el paladar.
Aire sureño,
se evaporan por las costuras
los desvelos y las dudas.
Aire sureño,
fanal encendido, pestañas al vuelo,
ocaso de agua en el que fondear.

 Aire sureño,
que fácil es sentirse vivo
ahora que tú estás.
  
                                                                                  (fotografía y texto de Suso)

sábado, 18 de diciembre de 2010

La vida nos pinte con tiza...

Yo no quiero llorar alondras sin alas, ni pasar las noches negras, de boca de lobo, afilando lunas. No quiero arañar espejos buscando reflejos del pasado, ni varar en la orilla a bocanadas sin aire.
Quiero creer que los días venideros son agujas de sol inyectándose en las venas, que prenderé la vela en la ventana para que vengas a verme, que mis manos curanderas sanarán las heridas de tu corteza, que la marea de los días traerá enredada, en su espuma, una puerta abierta a la esperanza. 
Quizás este nuevo año sea así, puede que cambien las cosas y la vida nos pinte con tiza, una sonrisa, al torcer cualquier esquina...

(Texto Suso, imagen de internet retocada por Suso)

Por el desfiladero

Todos me siguen ciegos, como perros de presa, con los ojos inyectados en sangre, con el valor colgado de un hilo del intestino, con las botas hundidas en el barro, por el desfiladero, con los fusiles cargados. Bajamos desde los montes...
avanzamos hacia la columna de soldados que invaden nuestro pueblo, que silban tranquilos bajo su uniforme, en formación, por la cañada. 
No se lo esperan.
Vamos a matar jóvenes soldados, mientras sus madres, lejos, tienden la ropa con la incertidumbre prendida en las pestañas y el corazón encogido, a la espera de una carta que les notifique que nunca volverán. 
Yo tampoco volveré. Terminaré con una bala perforando mis sesos, en esta guerra absurda que parte un país en dos...

(Imagen de la guerra civil española tomada de internet, texto por Suso)

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Tan diferentes...


Eres un cráter profundo y colorido donde me asomo curioso, como a un avispero, a hilarme en tus peligros. Y aunque no compartimos ideas, ni miramos el rostro de la vida con las mismas retinas, nos entendemos, trenzados en noches de piel y agua, entre las estelas de las sábanas y las batallas de cuerpos. Así que no me esfuerzo en buscar bajo las piedras y las madreselvas las teorías de la vida, ni hago caso a Bucay o a Coelho. Simplemente floto en la ingravidez del presente, inyectados en nuestra utopía, en el propio mundo que nos creamos cuando cerramos la puerta del hogar, lejos de los cañonazos de ciudades sitiadas y cerca de islas desiertas y tesoros enterrados en las nalgas de nácar.
Y así concibo la vida, contigo, mi polo opuesto, mi arena en los bolsillos, mi jirón de nube, mi tentáculo de sol, mi pared pintada con el carmín de labios. No podría ser de otro modo. Si fueses como yo, los zarpazos del tiempo nos hubiesen astillado los huesos hace mucho tiempo. Nuestras diferencias nos mantienen en un equilibrio perfecto en las agujas de los relojes, en el batir de los años compartidos y venideros.

(texto Suso, imagen de google retocada pos Suso)

lunes, 6 de diciembre de 2010

Estos días inciertos

Mientras el frío y la escarcha congelan nuestros desvelos, la ciudad sigue girando, tintando de ocres y blancos los peldaños de las escaleras, el quicio de las ventanas, los pasos apresurados. Nos centramos en nuestra rutina cotidiana, absorbidos por el destello de luces navideñas de las grandes superficies. Sin embargo, en este día tan extraño, mordido por el remordimiento, tallando rumor de caracolas y encañonado por el noticiero, de polvo y ceniza me cubro el cuerpo.
Y me creo a salvo del eco de la cola del paro que retumba en silencio cada mañana, del trueno de los morteros y las balas que abocan a la guerra a la península coreana, de la situación del Sáhara, de los despidos multitudinarios de empresas que buscan mano de obra más barata, de los niños con metralleta en África, del filo del estrecho que engulle las pateras, de la dentellada de la crisis del que duerme en una furgoneta, de la caza furtiva, del poder del oro negro, de los indios libres cercados por un gobierno.

Y así voy hilvanando utopías... recordando viejas batallas, el movimiento estudiantil de otros tiempos, la lucha dialéctica y el poder de la palabra, las canciones de al que le arrancaron la lengua, la memoria histórica y todo lo que nos queda por hacer...
pero a veces, me siento tan perdido...

(texto Suso, imagen google retocada por Suso)

viernes, 26 de noviembre de 2010

Rostros desenfocados

El otoño cae vertical, espeso y plomizo sobre los tejados quebrados y las antenas metálicas de la ciudad. Las hojas se mueren en las desnudas ramas de los árboles y la lluvia dibuja serpientes de agua sobre los cristales de las ventanas. 

En las tripas de la urbe, el andén es un río de rostros desenfocados y rumores de pasos. El metro abre sus puertas cada cinco minutos, escupiendo un río de gente con las prisas colgadas de las pestañas, la mirada perdida. La estación se convierte en un cuadro irreal de colores grises, de maletas, mochilas, paraguas, trajes y abrigos opacos que ensombrecen el blanco desconchado de las baldosas astilladas y los carteles publicitarios encañonando las retinas. La voz metálica del altavoz y los números digitales rojos, parecen ser lo único que llama la atención de los viajeros fugaces y oxidados, de un vagón sepulcral. Del trabajo a casa. De casa al trabajo. Con el minutero hincado en las costillas, con la rutina pesada como una gran losa sobre la nuca, soñando el fin de semana para escapar del atasco diario y embarcarse a uno nuevo en los centros comerciales.

...si al menos, en este justo momento, apareciese un destello de felicidad, un segundo, un paisaje de verdes acuarelas, un tentáculo de sol que se abre paso entre la barriga de las nubes tintadas de agua, unos ojos enamorados y sinceros, una caricia por sorpresa, una letra de canción olvidada, una playa encallada en tus finas mejillas, un lucero que palpita tus puntos cardinales...

Pero no ocurre nada. Y así seguimos, llenando los bolsillos de polvo, de cenizas, de horas que se amontonan sin un fin, solo dejarlas pasar, arrojarlas, esperando una fecha señalada que nos permita huir, sin saber que cada momento puede ser único.
Cuanta vida que se escurre...

(texto Suso, imagen de google retocada por Suso)

martes, 23 de noviembre de 2010

Carta a Pedro (habaneando)

Aquí te espera la espuma de mar golpeando contra el viejo muro que bordea la ciudad. El atardecer se vuelve una paleta multicolor y se mezcla el pincel con el aroma de los habanos, humo y besos de nubes a partes iguales. El eco de risas de los desamparados, el ron en las tardes de reuniones de amigos y juegos de cartas, el son caribeño de la música pura de trompetas habaneras.
Aquí te espera la huella de algún paso que dejaste sobre las calles de tu barrio, la pelota, el patinete, el patio de colegio, el poema a medio pintar en una pared de nadie, el deseo de volar en vuelo raso al ocaso, en busca de un futuro mejor.
Aquí te espera la raíz que te crece dentro, la cometa hilada, en manos de un chiquillo, que se encabrita en el viento mañanero, las sandalias, las zonas ocultas a los ojos de los turistas, el sabor de la comida casera: frijoles negros, yuca, chicharrones...
el abrazo... el bienvenido...
Porque esta es tu ciudad, y tu camino de regreso.

(texto de Suso, para Pedro F. y todos los emigrantes cubanos. foto de google)

"Si profunda es la distancia
profunda es la lejanía
en un alma peregrina
no existe ciudadanía
la bandera es un dilema, la patria y la geografía
donde quiera que me encuentre
yo siento que es tierra mía...
tuya y mía"
(texto de canción "En todas partes", Habana blues, en el reproductor) 

sábado, 20 de noviembre de 2010

Noche de tejados rotos














(letra para canción por Suso, imagen B. Gallego)

Eras un naufragio de labios rojos
en océanos de asfalto
bajo las manos negras de la jodida noche.
Yo un puñado de hojas secas
que se resisten a caer de la rama
a pesar de que ya están muertas.
Un rumor de pasos de estancias vacías
de casualidades en las horas frías
nos acunó en la misma barra.
No dejé de mirarte bajo la luz débil
y las estelas de agua.

Si es un segundo o una vida eterna
ya me valió la pena.
No hacen falta promesas, ni rosas,
ni ir marcando en rojo fechas.
Tan solo me vale despertarme cada mañana
con el roce de tus piernas.

Es fácil claudicar a tu embrujo
pero tan difícil tenerte cerca.
Es tu vida un vuelo constante
sobre abismos y carreteras.
Y tenía que llegar esta madrugada
de soledades, vaho y tejados rotos.
Música de fondo, letras en los balcones
recordándote hasta volverme loco.
Y aún así mira que me prometí...

Que da igual un segundo o una vida eterna
ya me valió la pena.
No hacen falta aniversarios, ni maletas,
ni planear viajes y fiestas.
Tan solo me vale despertarme cada mañana
con el roce de tus piernas.

Que da igual un segundo o una vida eterna
ya me valió la pena.
Que sencillo resultó decirlo,
ahora que me devora tu ausencia.

sábado, 13 de noviembre de 2010

El mismo que era

Caminaría descalzo sobre la hierba de aquel parque que resistía la embestida del asfalto del pueblo, donde nos refugiábamos del ruido de los motores y los semáforos en rojo.
Besaría otra vez los labios adolescentes, frente al paisaje de campos de trigo que se extendían como un manto, hasta perderse de vista al fondo del horizonte, bajo la sombra del campanario en ruinas de la vieja iglesia.
Comería con pausa, mirándome en el reflejo de tus ojos, esos bocadillos caseros de meriendas veraniegas que nos preparaba la abuela con tanto cariño.
Escucharía con más atención las letras de las canciones de Sabina, El último de la fila y Silvio, hasta aprenderme de memoria los verbos que nunca conjugué, las palabras que no te dije.
Correría hasta el agotamiento junto al viejo perro, por la cañada que baja al cementerio, cuando empezaba a retumbar el tambor de la tormenta y rugían las tripas de las nubes plomizas.
Volvería a sentarme junto a los girasoles al caer la tarde, para verlos danzar serenamente, mientras el sol se dejaba vencer al fondo de la llanura, escondiendo sus tentáculos poco a poco.
Me perdería en el breve murmullo de los días de mercado, entre las bolsas de fruta, los puestos de helado, las partidas de cartas, las esquinas pobladas de ancianos, con sus anécdotas sobre la guerra, tatuadas en la memoria bajo sus gorras roídas.
Bailaría en la verbena de agosto, con las guirnaldas y los focos de colores bañando la plaza y vistiendo los árboles desnudos, hasta rendirnos en la madrugada al olor del chocolate y la masa de los churros.

Si tuviese un instante para recuperar el reflejo de aquellos rostros que ahora me asaltan en la memoria, en mis letras, en el vaho de las ventanas, en la arena de mis relojes, en las esquinas desconocidas de la ciudad que doblo a diario, en los puntos cardinales perdidos, en los escaparates de luces endiabladas, en los pasos de cebra desgastados, en los bolsillos llenos de espuma y retamas marchitas...

Si pudiese volver allí, tan solo un instante, y ser el mismo que era, con el brillo palpitando en las pupilas, con tantas cosas por hacer...

(Texto por Suso, imagen de Retamal de Llerena)

sábado, 6 de noviembre de 2010

El primer amanecer...

Simplemente eramos dos habitantes buscándose por el mar solitario que habita en las palmas de las manos, oxidadas de caricias, por eso, la ciudad fue cómplice y se inclinó sobre la noche espesa, para cruzar nuestras miradas en el día que terminaba el año, que se sacrificaban las serpentinas colgadas de las pestañas, que se desbordaban las aceras de transeúntes con antifaz y vasos de ron, dejándose llevar por una madrugada pícara y en llamas. 

Nunca hubo mejor comienzo de año que comerse a dentelladas las dunas de la piel desierta que moría de sed, al compás de fuegos artificiales que retumbaban en el eco lejano, mientras el tímido sol comenzaba a extender sus tentáculos en el horizonte dormido.

(Texto y fotografía de Suso)

jueves, 4 de noviembre de 2010

Campos

Los campos se extienden verdes hasta donde alcanza la vista, salpicados de encinas, jaras, retamas, algunos olivos y pequeños riachuelos que serpentean hasta esconderse en la lejanía. Allí me escondo, bajo el cielo limpio y azul claro, con jirones de nubes pasajeras que cruzan pausadas sobre nuestras cabezas, como pañuelos al viento, casi rascando sus barrigas con la torre del campanario orgullosa, en el punto más alto del pueblo, sobre la colina. 
Caminando se oyen cantar las chicharras, los gorriones revoltosos, la brisa colándose entre las vallas de los huertos y sembrados...

Llevadme allí si un día mis pies no soportan el peso de mis huesos, al lugar donde me siento viento soplado en el paisaje, donde se confunde el horizonte con un lienzo de acuarelas de verdes y terrones de mi tierra...

(a los campos del pueblo extremeño que me vio crecer.... y me acunó incluso sin parirme)

Texto de Suso, imagen de google.

sábado, 30 de octubre de 2010

Erizos en el tejado

(fragmento de canción inacabada, 2010, por Suso)
 
Nos encontramos bajo la alfombra de la ciudad,
donde se esconden los erizos que arañan el suelo,
tú con la seguridad de nunca volver a soñar
yo con la capa de superman olvidada en la parte de atrás.

Pero la noche quiso ponerse en pie y hablar de amor,
y las lenguas encajaron con el batir de verbos,
terminamos tumbados sobre el tejado viendo palpitar el sol
de una mañana caramelizada que nos vio nacer en anhelos.

Como negarme a sostener el hilo
que vuela tu cometa multicolor en mi cielo,
si aprendí de ti a creer
que nunca es tarde para besar de nuevo.
Como negarme a inyectarme en vena
tus caricias como un veneno,
si dormir a tu lado enlazando los pies,
es el mejor reposo para el guerrero.
Esta canción te la debo...

(Texto e imagen por Suso)

Minicrímenes

Recupero esta sección de mi blog anterior por algunos fieles locos que la pidieron, un fuerte abrazo. Como siempre inspirado en Max Aub y producto de mi imaginación mas surrealista y gamberra.

- ¿Me deja pasar? sólo llevo tres cosas y usted el carro lleno...
Ni siquiera lo pidió por favor. Lo dijo exigiendo.
- Claro, pase usted señorita.
Ni gracias.
Agarré una bolsa de plástico del supermercado y cuando
estaba delante de mi, de espaldas, se la enfundé en la cabeza
enrollándola al cuello.
Así pataleó un rato y me araño las manos hasta que dejó de respirar.
Los presentes miraban con asombro sin ni siquiera moverse.
Los de seguridad ya no me dejaron pagar y llevarme la compra...

-------------------------------------------------------------------------

- Te digo que te vas a caer si te asomas tanto a la barandilla...
Al final la empujé un poco y la vi rebotar con fuerza sobre un automóvil
aplastándose del tremendo golpe. Es que era un piso séptimo.
Si me hiciese caso alguna vez...

------------------------------------------------------------------------

- Verá Señoría, estábamos de caza y me preguntó si yo sería capaz
de disparar a una persona. Le volé la cabeza con dos cartuchazos,
me saltaron parte de sus sesos.
Y mire que me jodió pasar el día de caza sin su compañía,
pero hay preguntas que es mejor callar...

(Texto Suso, imagen de google.)

jueves, 21 de octubre de 2010

Tu reflejo

Sobre los montones de páginas tatuadas con fina tinta, el vaso medio vacío, el cenicero resistiendo en llamas, las cenizas, con el carmín de tus labios marcando las boquillas... embisto las horas frente a esta mesa, con la ciudad frente a mis ojos al otro lado del cristal, a la hora en que huyen los amantes, que cierra el metro, que los gatos enamorados se vuelven pardos en los tejados.
Estoy convencido de que viniste a esta vida a hilarme los pasos, a recogerme de mis veredas llenas de madreselvas y mis manías de arrancar los cercados de los campos para que no sean de nadie. Pero  ahora que te fuiste, me dejas agonizando con las venas llenas de versos, con los cuadros envejecidos, la arena de nuestro reloj llorando lágrimas de barro. 
Y hago repaso de los sitios acordados, de las esquinas que presenciaron nuestro batir de lenguas, donde encajamos las bocas, bajo las inertes luces de los escaparates muertos en las noches de farra.
Y después te regalo mi odio, mientras estalla en el altavoz la voz de Richard Cocciante,recordando tu desnudez, la piel donde habitaba mi credo, mi única creencia, sobre tus muslos de nácar.

Así te amo y te maldigo, a la vez, dibujando en la estela de agua de las primeras gotas que salpican la ventana en esta madrugada que me devora los intestinos y me arranca del mundo que gira lento. Porque pronto amanecerá, y se llenarán las calles de pasos perdidos, de prisas, de motores oxidados, y las agujas del sol me recordarán que sigo vivo, en los huecos de tu armario, en la ausencia de tu gel de baño, de las manos que me acariciaban al sonar el despertador.

Ya no estás, pero todo sigue, quién lo duda... pero no puedo quitarme del paladar el sabor a ti, el reflejo de tu cuerpo que perdura tumbado sobre la cama olvidada...

(Texto por Suso imagen de google retocada por Suso)

jueves, 14 de octubre de 2010

Batir de alas...

Vamos tallando, juntos, los años, en la estela de los cuadros por colgar, las cortinas color ocre, las fotografías de viajes pasados. Porque vamos creando nuestro mundo en tu lienzo, acuarelas y pasteles dibujan el paso de nuestra vida, al compás del ventilador, de los relojes de arena, del eco del desierto, de la jungla espesa, del cielo limpio de señales de vuelo. Y se prende de tus pestañas la misma ilusión con la que me mirabas hace diez años, en la facultad, donde se cruzaron dos pájaros despistados, tú, de coloridas plumas y canto alegre, yo, oscuro y herido después de volar entre la tormenta. 
Pero ya ves, aquí seguimos, con el mismo sabor en el paladar, con kilómetros a la espalda de veredas andadas, de sonrisas amontonadas en la mochila, con algún llanto de despedida y oleajes encabritados. A pesar de que el reflejo en el espejo no es el mismo. Las estaciones van encañonándome, ya no me conservo igual, pero nada parece importante, porque me besas cada noche como la primera, me abrazas con la furia de aquella joven del asiento trasero del coche que amaba a dentelladas con el “Vine del Norte” de Ismael, flotando en la noche, mientras se llenaban de vaho los cristales de las ventanas. 

Cuantos verbos conjugados... batir de alas... y tanto por hacer todavía niña, porque no hay mejor paisaje que regresar cada noche abatido del trabajo y mirarme en el brillo de tus ojos esperándome al cruzar la puerta...

A ti, ya lo sabes...

(texto y fotografía por Suso)

sábado, 9 de octubre de 2010

Horizonte

Yo no quiero seguir tu camino de rectas proporciones y metas talladas en la cornisa de tu ventana. Porque yo quiero guiar mi rumbo esféricamente, avanzando en varios frentes, sin cerrar las puertas a un paso que brota por sorpresa en otra dirección. Y mientras sucumbes a tus objetivos, y la vida te encañona a traición, vaciando tus relojes de arena... yo atraco en los puertos olvidados de comerciantes fenicios, con telas y especias aromáticas, disfruto de la música y las estelas de nubes que sobrevuelan los tejados rojos del pueblo inclinado sobre la montaña.

Me empeño en quitar vallas y cercados, eliminar cotos, limpiar orillas, cubrir el asfalto de madreselvas, retamas y jaras. Y por eso no conjugamos los mismos verbos, porque las inquietudes son distintas, y tu vida te empuja a un título, un hogar, una raíz. Pero yo quiero surcar los pliegues de este mapa, subir hasta Abruka y saltar a Bioko, San Zhi, Cuzco o Agra. Porque el mundo es un tapiz multicolor y me siento libre. 
Ya aprendí que nada me ata a una vida de aguardiente en la que alcanzar a empujones un estatus social, porque desperté a tiempo el horizonte dormido, el que me ruge en las tripas a bocados y me empuja a seguir inventando veredas...

(Imagen de google retocada por Suso, texto por Suso)

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Al final del minutero














Puedes posar tus manos ancianas
sobre las palmas de las mías,
porque aunque ya no soy un niño
aún puedo inyectarte una chispa de vida.
Ya quisiera yo, regalarte unos años más,
pero tu tiempo termina y te apagas
como la llama calmada de una vela olvidada
en mitad de la jodida noche curvada sobre el hemisferio.
No estés triste, viviste con la sonrisa
habitando entre tus finos labios,
conociste el horror de la guerra
y el eco del llanto y el hambre retumbando en los intestinos.
Pero también el cambio, o los locos 60,
los edificios creciendo sobre lo que antes eran huertos
de campesinos quemados por el aire sureño,
el extraño televisor en blanco y negro,
la huella en la fina arena de la luna,
las verbenas, los viajes en 124, la música rebelde,
los niños que viste crecer hasta convertirse en hombres.
No tengas miedo, el dolor pasará,
vete en calma, como la que siempre fuiste,
dejando la mesa recogida, los platos limpios,
la cuerda tendida de ropa blanca llorando lágrimas de luz.
El mundo sigue girando, ajeno a tu marcha,
envuelto en un cielo plomizo de jirones y batir de alas.
La gente va al mercado, al médico, al parque,
mientras tú, respiras la última ráfaga de aire.
Dejas un hueco vacío, pero una vida plena,
a tu manera, sin lamentos y sin grandes lujos,
humilde, sencilla, me llevo
una bolsa repleta de recuerdos, con olor a galletas
caseras y a viejo patio de pueblo.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Vuelvo

No se el motivo que me empuja a volver. Tu ya no estás. El pueblo parece el mismo, agoniza derramado sobre la ladera de la montaña. Sus viejas calles de piedra desconchadas, ventanas cerradas, puertas podridas, apenas una bocanada del que aspira el último aliento moribundo.

Sin embargo, vuelvo. Lo hago porque al final siempre nos reencontramos, apenas un instante,
en aquel banco del parque sin iluminar bajo el abrazo de la noche espesa, brotan otra vez tus caricias entre las costuras de mi ropa. Si escucho atentamente, aún suena la orquesta a lo lejos, mientras el pueblo baila paso-dobles en las fiestas de agosto, y nosotros perdidos de la multitud tejiendo una red de piel a mordiscos. Y si miro fijamente sobre el pequeño estanque, parece que veo el reflejo de aquel adolescente de pelo revuelto, con la mirada estallando de vida, soñando embarcar a paraísos perdidos. 

Por eso vuelvo, porque siempre te encuentro, aunque no sea en los sitios acordados, aunque la vida nos apuñale con el peso de sus estaciones, aunque todo cambie, pero por un instante, me encuentro... (cuando andaba tan perdido...)

(texto por Suso, imagen de google retocada por Suso)

viernes, 24 de septiembre de 2010

A ninguna parte

Sueño a menudo con pisar tierra firme y encontrar el paraíso donde desembarcar definitivamente.
Envidio a la gente que es de algún sitio, seguramente porque yo no soy de ninguna parte. Soy un viajero eterno de cielos y mares y he visto el mundo desde mis ojos desgastados en todos sus colores. He contemplado los atardeceres rojos y los tentáculos del sol hundiéndose frente a la fina linea del horizonte, las noches negras agujereadas de palpitantes luceros, las mañanas blancas talladas de hielos flotantes que cubren el agua hasta donde se pierde la vista. No tengo meta, ni puerto donde amarrar,
solo quiero oler la tierra mojada, escuchar el silbido del viento crujir entre la madera, limpiarme el alma oxidada bajo la lluvia. 
Desde esta cubierta ajada me mantengo en pie, hasta que el peso de mi huesos aguante tanta vida, porque así la quiero gastar, a bocanadas, bebiendo cada sorbo de su fugacidad. No necesito mas que un paisaje que se extienda ante mi.
Si me dicen que es la libertad, ya les respondí, si me dicen que es vivir...

(texto por Suso imagen de google retocada por Suso)